lunes, 29 de junio de 2009

El Movimiento en la pintura y la escultura. De Boccioni a Calder hasta Nahum Gabo y Lazlo Moholy-Nagy.

El Movimiento en la pintura y la escultura. De Boccioni a Calder hasta Nahum Gabo y Lazlo Moholy-Nagy.

El arte cinético se ha extendido a lo largo del siglo xx en diversas disciplinas artísticas debido a que representa, desde el punto de vista científico y también filosófico, algo tan natural como la condición que tienen todos los seres vivos de desplazarse, crecer, además de sumergirnos en una realidad totalmente nueva; mas ahora parecer haberse restringido solo al ámbito científico, pues no existe formalmente ningún artista que haya decidido explorar en profundidad estas sendas. Así pues comenzaré a señalar que cuatro artistas representan, para mí, hasta donde puede llegar estos experimentos.

Los Futuristas centraron gran parte de sus energías artísticas para representar el efecto causado por la velocidad y la aceleración de un cuerpo utilizando los colores muy brillantes, enérgicos y que creasen una fuerte disonancia que desencadena en un efecto de dinamismo, así como la superposición de imágenes, tal como lo hacia la crono fotografía. Pero no dieron una solución muy adecuada con respecto al problema que se habían planteado al utilizar un lenguaje casi-realista, en especial en el segundo periodo. No obstante, algunos de ellos, como Umberto Boccioni, redujeron el número de elementos realistas hasta casi la Totalidad. Este último empleó en su serie de cuadros
“Estados de ánimo” elementos como líneas de fuerza, de velocidad, planos superpuestos en sucesión con otros realistas enfocados desde el Cubismo y el Expresionismo, lo cual abre la posibilidad de generar nuevas dimensiones a partir de las 2 y las 3.

Por otro lado, el americano Alexander Calder utilizando algunos conocimientos básicos de ingeniería y mecánica, consiguió dar a sus esculturas un carácter cinético utilizando puramente líneas de y formas abstractas, además de una Geometría bastante exigente para algunas de sus composiciones en algunas de sus construcciones dinámicas formadas por elementos móviles sensibles a distintas fuerzas impulsoras (los llamados “móviles”), como en aquellos que compuestos por elementos planos de tamaño creciente que utilizan la repetición y la variedad de tamaño para conseguirlo. Mas Calder, pese a ser un gran artista, el mismo se aleja de querer racionalizar otras cosas distintas de la escultura, e incluso no muestra un gran interés por continuar la investigación en profundidad, aunque sí de forma variada y siempre movido por la innovación.

Podremos hablar de arte cinético dentro de la pintura, la litografía, también en la escultura e incluso en la fotografía de la mano de Lazlo Moholy-Nagy, profesor de la Bauhaus que, en su obra pictórica utiliza todo tipo de recursos constructivitas y suprematistas con el fin de demostrar el por qué del movimiento, cómo expresarlos y la utilización adecuada para conseguirlo; así pues, en sus composiciones se mezclan elementos bi y tridimensionales con el fin de llegar a esto. En la fotografía, utilizando el efecto de la luz sobre una placa fotosensible, creando composiciones abstractas de gran belleza.

Además de la obra de Nagy, la del checo Naun Gabo me proporciona diversos argumentos para justificar la cantidad de apoyo que se debe destinar al arte cinético ya que su obra, como la matemática de Maxwell o la música de Mozart, es elegante de manera sencilla y nos da soluciones de lo más variadas. Sus esculturas, formados por materiales tales como las varillas de acero, las láminas de cristal, etc. explotan hasta el infinito las relaciones que entablan elementos puramente racionales en cuanto a espacio y forma. Personalmente, la respuestas del futuro arte cinético nos las darán las
obras de Nagy y Gabo, pues fueron los que más se arriesgaron en encontrar respuestas, alternativas y soluciones de manera interdisciplinar.