jueves, 9 de julio de 2009

Santiago Calatrava o los efectos nocivos de la gran escala.

Hace poco pude una imágenes de una exposición de la obra escultórico y pictórica de Santiago Calatrava, el celebre arquitecto valenciano, y me dio mucho en que pensar. Las obra escultóricas, los dibujos y las acuarelas de el son algo maravilloso; todas ellas están llenas de una alegría, una armonía y una belleza difícil de alcanzar. Pero, cuando interpreta esta pequeñas joyas como proyectos arquitectónicos y atribuye exponentes importantes a sus dimensiones sacrifica lo bonito que tenia inicialmente esas obras, dándoles un efecto prepotente, feo, que obliga al gasto de mucho dinero por parte de la población para su construcción y la incluye dentro del deshumanizado comercio del arte y la especulación urbanística, lo cual lleva a su obra a la peor situación a la que puede llegar una obra de arte: considerarla como moneda de intercambio cuyo valor es intrínseco.
Además, cuando el arquitecto modifica sus obras, que se han creado partiendo directamente del número, trabajando con esferas, cubos planos, etc. no lo hace siguiendo razonamientos matemáticos puros, sino que emplea el cálculo ingeniero, que aunque curioso, algo elegante y muy útil, no consigue mantener la armonía y el orden resultante del razonamiento y hace que se modifique además de manera burda los propósitos de su experimentación según unos parámetros estéticos conservadores y sociales que aliena sus obras (escaleras y barandillas, cafés y restaurantes dentro de ellas) y le hacen ser un funcionario más sometido a las autoridades repudiadas por los que buscan innovar que busca gloria, poder social; aunque hay que reconocer que Calatrava consigue hacer menos importantes estas atrocidades y las más o menos integra en sus edificios. Es una lástima que un hombre con semejante talento lo desperdicie de semejante forma, pues, según sus declaraciones podría haber contribuido con sus amplios conocimientos y su inteligencia al desarrollo del arte científico de una manera especial, mucho más amplia que su contribución a la arquitectura moderna española.

1 comentario:

Santos Monestina dijo...

Hola Alejandro: Ya estoy de vuelta. Estoy dando una vuelta por tu blog.
Está genial para "colgar" tus propuetas y reflexiones plásticas.
Un saludo.
Santos