jueves, 23 de julio de 2009

Por qué Oteiza.

Seguro que os habéis fijado en el título o bien en gran parte de los textos que cito en numerosas ocasiones al escultor vasco Jorge Oteiza; os diré por qué.
Cuando empecé a trabajar seriamente el tema de la investigación plástica tuve que hacer una trilla casi total de autores en los que estaba trabajando: así Dalí, De Chirico, Klimt, o Velásquez dieron paso a Escher, Kandinsky y Duchamp. No obstante, había un tope en ella, en mi “modus operandi” y probé otra muchas falsas salidas en dos meses, hasta el punto de dejarme completamente agotado y lejos de los que buscaba: no encontraba una manera de interrelacionarlo: necesitaba ya no un lugar, ni una etiqueta, ni un estilo, ni un comentario, era más difícil, necesitaba un Maxwell, alguien que hubiese visto y conocido y aun más importante criticado, a todos estos, tal como hizo mi querido físico escocés con las teorías sobre el electromagnetismo contemporáneas. Hallé un libro de Moraza y Javier San Martín, “Laboratorio de papeles” (que recomiendo leer con atención y pasión), en donde, además de analizar con peros y señales el modo de trabajar el dibujo de Oteiza, hacían un estudio no menos extenso de su relación con otros artistas, todos de los cuales había descartado y de los que me hallaba en pleno trabajo; estaban absolutamente todos y además más, como Malevich, Calder o Tatlin, de los cuales, no quería trabajar ninguno en ese momento. Para mí fue algo único, la respuesta a casi todos mis problemas.


Bolígrafo negro, rotulador verde y lápiz sobre papel. Medidas: DIN A-4. Esquema de
autores en función a su trabajo en cada uno de los cuatro fundamentos propuestos de una manera regular. Como se aprecia, Oteiza sale en el espacio reservado al espacio, en donde ocupa el primer lugar dentro de la organización aquí presentada.

A causa de un problema que tuvo mi tía abuela en los pulmones, tuve que estar durante un tiempo en el hospital, tiempo que aproveche en leer este libro, lo cual dio más énfasis a la lectura. Me resultó difícil seguirlo, hasta al punto de tener que abandonarlo por voluntad propia por dos razones: no estaba a la altura en ese momento de asumir ese trabajo, y me invadió el falso desánimo de que ya todo estaba hecho y mi trabajo ya no valía para nada, era absolutamente inútil. No obstante, unos dos meses después recupere el ánimo, al leer unas palabras de Oteiza sobre que el trabajo escultórico y artístico, en general, no habían hecho más que empezar. Al igual que las matemáticas, toda labor constituye una piedra sobre la que se va a fundamentar el arte del futuro; y no solo este, también la sociedad y la cultura.


Lápiz sobre papel. Medidas: 12 x 12 cms. Dos unidades livianas rectangulares con su método de construcción. Estas, que fueron las primeras de una serie bastante larga, fueron inspiradas por los dibujos de Oteiza.

Oteiza es una espuela para el genio de cualquiera, que le anima a trabajar con más fuerza y ánimo en la vía correcta, enseñar que las síntesis muchas veces son catastróficas, y para mí lo más importante, enseña a obviar a los charlatanes disfrazados de genios. Además siempre a aportado soluciones a mi trabajo o bien métodos para hacerlo, como cuando tuve problemas para destruir a los kandiskianos, unas estructuras de aspecto orgánico que chocaban con todos los aspectos de mi propuesta por su ambigüedad en su forma y espacio, y sustituirlo por lógicos calderenos. Y aunque mis preocupaciones nula chocan con sus concepciones del arte como religión y que este debe ser profundamente estático, pues el creía que toda escultura cinética era alineante en sí misma y violaba los fundamentos de la labor escultórica experimental, Oteiza responde perfectamente a la cuestión de que las ciencia y el arte no entran en discusión destructiva, sino constructiva, con lo cual aumenta más su aplicación teórica y su método de creación aparte de único, es infalible, además de muy instructivo. Y si hablamos de su ética, en la cual prefería trabajar en pequeño formato y de manera casi clandestina, en oposición a los grandes artistas contemporáneos suyos como Picasso o Barceló, ya que no “quería contaminar” el mundo con obras concluidas de una manera muy falsa, nos perderíamos durante días. Que un artista prefiera su trabajo que a su fama es algo casi único; yo creo que esto se ve en los minimalistas, en Escher y en este gran hombre y en un número no lo suficientemente grande de científicos como Dirac o Pauli (Einstein también, lo que pasa es que su fama se la ganó gracias a su genial mente, sus brillantes e innovadoras ideas y el rigor de su compromiso ético con los demás y, aun más importante, consigo mismo; para mí este es el único reconocimiento válido que pueda recibir una persona, que te acepten por tus logros y no por tus excentricidades; los otros no son más que dulces envenenados para el ego y la creatividad.).


Lápiz y lápices de colores negro y azul. Medidas: 15 x 10 cms. Dos construcciones con una unidad liviana como módulo, que guarda cierto parecido a las obras de Oteiza llamadas “Cajas metafísicas”, pues las hice inspirándome en estas obras últimas del escultor vasco.

Es titánica la imagen de Oteiza trabajando en su Laboratorio de Tizas, que prefiera ese estímulo que proporciona el ejercicio de tallar y pensar y no los halagos y las fotografías con gente famosa no solo es digno sino además modélico; es cierto que luego, sin saberse por qué, Oteiza permitiría la reproducción monumental de su piezas experimentales, mas su principio era bueno.
En fin, Oteiza ha sido para mi trabajo una “Osa Polar”, ya que como dijo Bob Dylan de su mentor Jonnhy Cash, “ brilla siempre con más fuerza al sentirte perdido.”


Lápiz sobre papel. Medidas: 21 x 21 cms. Heissemberianos construidos según el método de Oteiza de desocupación con unidades livianas al fondo.

5 comentarios:

flash_back dijo...

Merçi

Alejandro Maiza Catalán dijo...

Merçi a toi aussi.

fractal dijo...

Hola, quería saludarte y agradecer tu viista a mi blog.
Veo unos textos tuyos, o vuestros puesto que sois dos, que me entusiasman. Dejo ahora constancia de mi visita y no leo a fondo porque mañana empiezo mis vacaciones...
Pero volveré, con tiempo y en la calma, a leerlo todo.
Ya sabes que Oteiza me enamora.
Un abrazo

Alejandro Maiza Catalán dijo...

Gracias por tu comentario y deseo que pases unas buenas vacaciones. Te prometo que cuando vuelvas tendrás más cosas sobre Oteiza.

sonia dijo...

Es tan ilusionante lo que escribes sobre Oteiza!.
Soy una enamorada de sus poemas, sus "laboratorios" sus cajas, apósteles, y sus vacíos creadores de espacio.
La idea de poder crear una masa, invisible en el espacio a través de la resta en vez de la suma, era su reivindicación de la existencia de lo invisible.
Un abrazo.