martes, 21 de julio de 2009

Van Morrinson y Bach: una relación nada imposible. Definiendo el serialismo.

Hace bien poco mi madre me compro un disco del gran Van Morrinson ( a la cual me gustaría agradecérselo mucho desde aquí), “Brown Eyed Girl”, y, aparte de lo que se diga aquí es algo fantástico, el sonido es muy sencillo y honesto, las canciones enfocan una vista muy curiosa sobre los sentimientos de las personas, en especial sobre el amor o el de soledad y los trata como un matemático las incógnitas de una ecuación, en su estado más puro, sin decoros ni salidas falsas y sin echar mano a tópicos, después de escucharlo unas tres veces y media caí en la cuenta de que el tratamiento de los temas seleccionados es muy parecido al que hace Bach en sus “Variaciones de Goldberg”; a partir del primer tema del disco, que lleva el mismo nombre y es utilizada como módulo, pues en los demás temas su duración se descompondrá o se extenderá de manera especifica en cada una de las composiciones, o se tratara con distinto timbre y tono; es decir, va organizando la estructura de las siguientes canciones y su estructura acústica de una manera lógica a partir de la primera, tal como se desarrolla una ecuación, y, al igual que en esta, el resultado a de satisfacer el método de resolución, pues raro seria que empelando diferente métodos no diera el mismo resultado; con Bach pasa lo mismo, el trata los cuatro primeros temas como si estuviera presentado los elementos con los que va a trabajar, y después, en las veintisiete piezas restantes lo que hace es o bien reducir su duración y enriquecer su timbre, interpretarlas en una escala superior o inferior; jugar con la forma y el tiempo, en resumidas cuentas
Como habéis podido percibir, mi entendimiento del lenguaje musical es muy básico, y lo que entiendo generalmente proviene de lecturas de revistas y textos específicos de este tema y los cito de memoria, mas aquí lo que me interesa es hablar del serialismo, partiendo como ejemplo esto. Lo que me interesa es ver como la creación no de una obra única es a veces el logro del propósito experimental elegido, ya que el ejercicio de síntesis de ideas y elementos generalmente suele imponerse al de análisis, que es el que nos permite obtener los resultados o al menos las maneras de obtener estas. Van Morrison o Bach lo mostraron de una manera genial, sabían que una sola pieza musical no alcanzaba ni de lejos, la complejidad que su análisis merecía la pena, y llegan, sabiendo que esta es la única manera de verdad de enseñar música y mostrarla, es decir, a ser honestos de verdad, sin importarles los cánones “meta estéticos” existentes impuestos por unas pedantes elites artísticas.
Pensemos en esto: está un gran matemático trabajando en una ecuación de una curva cónica o un problema de análisis de una curva plana muy compleja, su trabajo solo tendrá valor cuando muestre los resultados obtenidos junto a las operaciones y ecuaciones usadas, de una manera coherente, sin añadir nada más; por otra parte, si en un genial alarde de capacidad de síntesis, le da a este individuo la gana de, en un ejercicio sobre el estudio de la gravitación terrestre, crear una tabla de resultados de posiciones con cantidad de energía eléctrica generada, por decir algo, al no poder justificar los resultados ya que le faltan los elementos de creación, las ecuaciones, no valen nada, y una posible genialidad desaparecería en la noche de los tiempos.
Muchos seudo expertos en arte valoran la técnica, la resolución de ciertos problemas relacionados generalmente con la composición, etc. y lo clasifican según un criterio estúpido y sujetivo, en obras “atrevidas”, “malas”o “maestras”, mas hay un pilar inamovible que actúa de común divisor, en no importa que estilo, obra o técnica empleada, que es que una obra maestra ha de ser única e inmutable; esto exige una capacidad de síntesis que muchas veces no implica una correcta resolución de los problemas propuestos; por esta razón el primer paso a cambiar dentro de la concepción plástica tradicional es esto, y deberíamos todos los pintores aproximarnos al trabajo de la música y las matemáticas, en vez de volver y mantener a las vetustas ideas del Giotto o Caravagio o las nocivas de Warhol y su idea de arte como fábrica de dinero. Si cambiamos esto, conseguiremos que la educación cambie y la critica, cambiará y se volverán más justos, o con un poco de suerte, desapareceran.

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