jueves, 27 de agosto de 2009

Eva Hesse: la totalidad del arte y la humanidad en el minimalismo.

La obra de la artista americana emigrada de Alemania, es rompedora con la de sus contemporáneos y de sus maestros hasta decir basta. Ella no recurría a formas puramente geométricas, tal como hacía Judd, Morris o Mangold, mas no caía en la representación naturalista y ostentosa de las obras de la antigüedad. Sus composiciones escultóricas son muy sobrias, tanto en el color como en el número de elementos que componen el conjunto de la obra, mas guardan una complejidad en su elaboración y en el ejercicio de comprender la obra, lo cual le hace una representante muy distinguida del arte de segunda mitad del siglo XX, mas también le acercan a la rigurosidad del arte neoclásico, pues a pesar del aparente desorden de sus composiciones, existe una meditación muy profunda en sus elaboraciones estéticas, lo que hace que sus piezas adquieran un espíritu muy próximas al arte neoclásico, y con el a Mozart y a Jean Louis David, uno de los mejores autores de finales del XVIII y XIX en la pintura. No obstante, en el campo pictórico, las superficies grandes e irregulares, llenas de color y texturas diversas, son las protagonistas principales, y los temas aun muestran ciertos ecos con la escuela realista aunque impera un estilo de Klee o más exacto, y cercano en el continuo del tiempo, de Hundertwasser, el pintor suizo más polivalente de la historia; pues aplicó sus principios, hallados todos en la bi dimensionalidad de la pintura, al ámbito de la arquitectura, el diseño, la escultura, e incluso en la ética y la estética del artista.

Recuerdo dos fotografías de Hesse que ilustran a la perfección su carácter y, en especial, el de su obra: una de ellas es una fotografía de ella pintando con Joseph Albers, del cual fue alumna en Yale. Este seguro que le transmitiría su gusto por la armonía geométrica en el arte, en especial en la pintura, pues el fue un seguidor del arte ruso y holandés vanguardista de los años 16 y en adelantes. Su obra está llena de composiciones donde reflexiona sobre el color y los efectos que causa empleando elementos modulares, como los cuadrados. En este conjunto de obras se percibe a la perfección de diferentes áreas que se encuentran en situación progresiva ya sea empleando la perspectiva como las intersecciones geométricas de superficies y la mezcla programada de colores para generar efectos de espacios planos en movimiento y de falsas dimensiones y teórico movimiento que en realidad es causa de sucesión de espacios de colores de distintas longitudes. La otra imagen es una fotografía de una de sus últimas obras. Se trata de una escultura, no en el término exacto, mas el problema planteado exige que se resuelva mediante la tridimensionalidad real y esto solo puede tratarse con la escultura. Mas esta no es una obra escultórica propiamente dicho. Se trata de una larga cuerda atada en el techo, y con elegante movimiento serpenteante, se desliza hasta el suelo. La cuerda construye, tal como si fuera un trazo de pincel largo y fluido, un espacio en sí misma, pues tiene un grosor nada despreciable, y constituye no un límite, sino una marca elemental del espacio vacío de la habitación, que señala, mas no restringe, el gran espacio donde uno puede moverse, y podemos utilizarlo también para comprender donde estamos y como movernos en el, tal como si fuera la Osa Polar o un eje de coordenadas cartesianos que nos muestra solo una dimensión, la altura; las otras dependen de las que queramos tomar, por lo que aquí nuestra mente ya deja su ejercicio pasivo e interactúa en su totalidad con el espacio y la obra, creando el solo. Esta obra es, sin exagerar, un ejercicio maravilloso de síntesis plástica; el mejor a lo largo de la historia del Arte. Para empezar, la elección de Hesse de utilizar un elemento casi unidimensional, la hacen no solo digna del título de artista minimalista, mas los sinuosos intervalos le aportan un espíritu casi expresionista, aunque más, como he dicho antes, el carácter de David y sus composiciones gigantes. En cuanto al material en sí, la cuerda, no solo la restringe en la categoría de la escultura. Puede ser perfectamente un material de dibujo, como la empleaba Picasso en sus collages con pintura al óleo, papeles estampados y trazos de lápiz. No obstante, también podría ser un “ready-made” al más puro estilo de Duchamp, pues emplea objetos de fabricación industrial (el clavo que sujeta la cuerda y esta.) y los saca de contexto para crear una obra reflexiva, lo cual la hace ya próxima a la estética dadaísta, a la cual, muchos artistas americanos como Andre o Christo (Javaravich) la estaban llevando al límite.

Mas hay algo que es también importante señalar. Eva no tenía reparos en mostrarnos sus preocupaciones existenciales más profundas. A diferencia de otros autores de su tiempo, Hesse no desplazó la capacidad expresiva de su arte. Sus obras son muy frágiles, hasta el punto de que gran parte de ellas no han conseguido sobrevivir al paso del tiempo. El material de fabricación era muy frágil: fibra de carbono, plexiglás, tela, cuerdas de mimbre y un sin fin de cosas más. En estas obras, el tiempo hace lo mismo que en los hombres: destruirlos y acabar con su presencia física y su motivo de ser, uno de los muchos cambios vitales . En las obras de Judd, por ejemplo, se aprecia una indiferencia hacía preocupaciones carnales, en su obra la muerte, la vida o el miedo no aparecen ni tienen su lugar en la producción de la obra de arte, únicamente ahí una preocupación por la geometría, el uso del color y la importancia del espacio en la escultura, además de una intensa investigación en el empleo de determinados materiales de fabricación industrial. En la de Hesse hay indicios de un sentimiento a veces de temor o pavor, y muchas figuras suyas, en especial sus obras de redes tejidas, blancas, levitando sobre el espectador tienen un carácter fantasmagórico, y a la vez la belleza de las nubes pasajeras de los cielos de verano, lo cual hace una marcada alusión a los placeres de la vida más sencillos y bellos que puedan haber. Esta característica hace que Eva y su mundo frágil y a la vez muy oscuro, mas con una esperanza siempre puesta en algo bueno, representen el lado más complejo y humano del artista minimalista, y como el artista es un continuo de mentes geniales y técnicas muy complejas. Para resumir, ella representa la humanidad en el arte minimalista y el total en el mundo del arte.

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