martes, 4 de agosto de 2009

Pensar de una manera matemática.

Hace poco leí en el libro “Calculo” de James Stewart que existen varias maneras de describir una función: podemos hacerlo con palabras, utilizar una gráfica o bien empelar el leguaje matemático compuesto por signos. Así pues pensé que lo mismo puede pasar como a veces en el arte “científico” o mayormente experimental, suele decirse que las teorías no tienen en la mayoría de los casos el rigor de las científicas pues emplean la confusa lengua u otra que a aprendido a lo largo de su vida de la persona y no el de las matemáticas, es decir, el del número y el símbolo; no obstante, a veces estas críticas resultan insulsas; muchas veces las mejores teorías que aparecen a lo largo del tiempo vienen de una hipótesis muchas veces expresada como un pasatiempo formulado en una tarde de lluvia con el fin de entretenerse un poco y mantener la mente ocupado, o una muy ingeniosa idea que aparece fugazmente. No creo que ser muy restrictivo con los principios teóricos “a priori” de conocer como los pone en practica y sus resultados, sea la mejor forma de ser, a veces resulta que cerramos la posibilidad de encontrar una persona cuyo trabajo sea digno de y con el que experimentar pues se considera que es poco “serio” o “riguroso”. A mi me gusta pensar en estos casos la obra de Marcel Duchamp y los seudo científicos como los que salen en la televisión hablando de sucesos estúpidos, intrascendentes e irracionales. La obra de Duchamp, muchas veces próxima al hermetismo y al arte erótico, parece que está fundamentada en procesos totalmente absurdos, propios a los demás artistas matemáticos de la historia: Da Vinci, Calder o Tatlin, por ejemplo, mas el fundamenta su obra sobre la relatividad del movimiento microscópico y en las creación de espacios en función del tiempo y la velocidad influido por la ciencia de Henry Poincaré y de Einstein, y su preocupación por la ontología del arte deriva de Kandinsky, el que más, a pesar de sus desvaríos míticos para justificar su arte entendido como “pulsaciones” internas y un largo etcétera, trabajó en la investigación de la ciencia para obtener mejorías en el arte. A mí me parece mucho más comprensible los juegos duchampianos con la sintaxis como en obras como “La fuente”o la representación de cuerpos en movimientos como en “Desnudo descendiendo una escalera” que un profundo debate de expertos en el más allá tratando de hacer aparecer en imágenes borrosas siluetas de seres de energía cuyas estructuras químicas hacen que sea totalmente imposible que se manifiesten en esta realidad. ¿A vosotros no?

Para terminar mi argumentar me gustaría hacer algo que muy pocas veces me dispongo ni siquiera a plantear: presentar material gráfico de mi propia cosecha. En este caso se tratan de unos bocetos que hice para el dibujo de “Cajas de crecimiento modular progresivo” uno de mis dibujos favoritos; en ellos me propongo explorar el principio de relatividad de Galileo con el fin de crear un nuevo sistema de composición que me sirvió y aun lo uso para explorar las posibilidades compositivas de la translación de ejes de coordenadas y aplicar movimiento al cuadro o al dibujo. En ellos experimento con muchos lenguajes; desde el de las matemáticas para entender esta maravillosa estructura física hasta el cotidiano, todo con el fin de entender mejor lo que me proponia. No son obras muy estéticas, si es que alguna de las mías lo puede hacerse, desde un punto de vista tradicional, mas muestra lo que pretendía hacer es haceros ver como todas formas de comunicación son buenos para estudiar un tema.