viernes, 11 de septiembre de 2009

Experiencias musicales minimalistas I

The Freewheelin´. Bob Dylan

Dylan es siempre sorprendente, y su música aun más. Este disco, al ser el segundo, uno espera siempre menos de lo que se la da al final, mas el resultado no solo es genial, sino que es hasta instructivo. “The Freewheelin´” es un disco, por qué no decirlo, “minimalista”. Si nos fijamos, el cantante hace un estudio de las formas musicales populares americanas más personal y original que su primer disco, llegando a conseguir un sonido muy personal. Las letras, en las que sobresalen un sentimiento ya de preocupación social y filosófica que marcará más aun en el futuro, son muy inteligentes y la simetría de la melodía es genial. Bien es cierto que la parte instrumental es muy reducida, únicamente una guitarra y una armónica, mas e suficiente para conseguir expresar todo lo que él quiere. Si aplicamos el principio de Morris, la simplicidad de esas formas musicales no son proporcionales a la complejidad de las experiencia que generan la música. Y este debía ser el objetivo de Dylan al componer los temas de este disco.

2 comentarios:

ABEL dijo...

Felicidades Alejandro,por tus excelentes artículos, en particular este de Bob Dylan. Cuando mencionas la simplicidad minimalista de Bob Dylan unida a su profundidad de significado, me conecto con el hecho de que todo artista establece sus signos y las relaciones que guardan entre sí, de manera que la sencillez de los instrumentos elegidos y la combinación de sus sonoridades se disponen para dar la pieza completa. A diferencia de otras gramáticas,el arte usa una gramática circular, no lineal.No es una sucesión de signos en el tiempo lo que crea el lenguaje artístico, sino una superposición en círculo,no como el lenguaje de la ciencia o como el discurso natural,siempre montado en el tiempo, sin final, en espera de acabamiento. El arte supera el tiempo a partir del uso del tiempo. La gramática musical de Dylan es una sucesión de sonidos en el tiempo, pero al hacer al tiempo cómplice de un ciclo que se abre y se cierra como una totalidad, se le desaparece. El logro de Dylan es atrapar al mundo en un principio y un final en donde transcurre toda la historia, incluso como en las artes plásticas, y me refiero a tus excelentes obras, donde vences al movimiento por la quietud. Cuando me dijiste que Dylan te da una idea geométrica en dos dimensiones, mi primer impulso fué pensar en cómo resolverías en tu creatividad artística este mundo en dos dimensiones, en comparación con el mundo tridimensional de la música espacial de Neil Young, de cuyo análisis eres también autor.
Me imagino un proyecto tuyo en donde se reúnen ambos mundos,el bidimensional de Dylan y el tridimensional de Neil Young, para producir una música universal integrada geométrica y matemáticamente.
Gracias por el envío de tus estudios sobre Dylan y Neil Young.
Un abrazo desde México.

Alejandro Maiza Catalán dijo...

Gracias por tu aportación, Abel. Creo que gracías a tí la gente que lea este texto lo encontrará muy facil, pues conseguistes ilustrar con fidelidad el principio de la gramática circular, y el uso propio del tiempo en el arte para conseguir sus efectos. Es cierto también, y reconozco tu agudeza en averiguarlo, que en mis obras reina el movimiento desde la quietud; yo creo que es una de las herencías que me aportó el estudio de la obra de Mondrian y de Giacometti, además del arte japones, mas que refutado en mi juventud. El arte cinético de Moholy Nagy y Calder me parece casi imposible de lograr, aunque se me vaya la vida en ello. Me alegró que recibas los textos, los cuales los voy a publicar hoy, a las 17:10 de la tarde aproximadamente, y siento por no avisarte de esta entrada, ya que la escribí el último día de mis vacaciones y tenía prisa por publicarlo. Por cierto, ¿Has leido el de Glass? Puede que te interese, ya que es un músico muy curioso.