viernes, 11 de septiembre de 2009

Jackson Pollock. El comienzo de algo nuevo.

Es cierto, Pollock fue, toda su vida, un expresionista, además de los de calidad: una vida difícil, una situación de incomprensión durante casi toda su carrera y una dificultad terrible de relacionarse con el mundo, mas él fue capaz de contribuir al arte de una manera titánica, incluso al minimalista y al geométrico, cuando en realidad poco tenía que ver. En Pollock se aprecia un camino hacía la desfiguración realista hacía una vía nueva, en su caso fue el “action paiting” y en el de Judd, el cual estuvo influido un tiempo por su obra, las estructuras geométricas como los cubos y los tetraedros regulares. Aunque parezca un hecho nada original, pues ya Kandinsky lo había comenzado antes de este genial artista americano, nadie, ni el pintor ruso pudo llegar a desprenderse de elementos realistas que asomaban en todas sus composiciones. No obstante, al ponernos ante uno de los últimos trabajos de Pollock vemos como la pintura obedece un deseo de estudiar la complejidad de la superficie creada por la pintura, y cuando sale algún elemento figurativo es eliminado por el autor con el fin de que desaparezca toda referencia narrativa del cuadro. Lo que admiramos es la inteligencia de Pollock y su control de las superficies pictóricas y los grandes, envidiables y fluidos trazos de pintura que llegaba a generar, los cuales recuerdan a las composiciones en tinta china de los maestros japoneses del dibujo tales como Hokusai. Y lo más llamativo de esas grandes composiciones, es que han surgido de una evolución progresiva lógica y de la conciencia de su momento de trabajo. En la película “Pollock”, dirigida e interpretada por un maravilloso y más que enterado del tema Ed Harris, recrean una entrevista de Pollock para la revista “Life” ,o eso creo, y en ella dice que el renegaba la “causalidad”, es decir, para él, nada pasaba de manera indiferente, sino que todo salía y tenía un significado, y además, importante. Sostenía también que con practica y estudio, los trazos muy fluidos, podían llegarse incluso a regular y usar con sentido. Esto demuestra la profundidad y rigurosidad de su trabajo, y que no fue solo un destello de improvisada ocurrencia, sino un trabajo muy meditado y con una reflexión aun más interesante sobre lo que son los elementos abstractos que se deberían usar. Quien sabe, puede que Pollock hubiese imaginado ya antes una teoría sobre lo que es el arte experimental, mas jamás lo sabremos, ya que su vida estuvo, la mayor parte de ella, envuelta en un hermetismo muy denso, el cual llega a prolongarse en su arte, mas podemos entenderlo, aunque seamos artistas geométricos, constructivistas o simplemente no nos gusta el expresionismo, ya que el buscaba lo mismo que nosotros: crear una arte nuevo, sin atributos históricos o políticos, que busca, a la mejor manera de Kant, mejorar en su campo sin crear ningún residuo trascendente en otro aspecto que no sea el arte y su espectador. Al menos yo confío en Pollock e investigaré su obra.