viernes, 11 de septiembre de 2009

Música espacial. Neil Young

La música de Young siempre me ha fascinado. Puede que no sea tan compleja como la de Pink Floyd o tan elegante como la de Dylan, mas él es capaza de algo que ellos nunca fueron capaces de dar a sus composiciones más conocidas, un “efecto espacial”.
Me explico; si escuchamos temas como “Down by the river”, “Cowgirl in the sand”, “The emperor of Wyoming” o “Mother Earth”, todas ellas fantásticas canciones, que rompe con todo lo que ya se había elaborado anteriormente, por cierto, veremos como el autor va introduciendo variaciones no solo en la melodía y en las letras, sino que también varia el ritmo constantemente, más siempre de distintas maneras. Esta evolución causa un efecto de movimiento continuo que influye en la percepción de la música, que parece como si creara un espacio tridimensional de continuos cambios. Además hace que, con la consideración del tiempo en la música, consideremos nuevas alternativas de trabajo, pues la simetría musical y el uso de distintas escalas en una composición es interesante, mas ha veces se fuerzan mucho las composiciones y tienen una adición muy densa, y la gran capacidad que tiene la música de transmitir movimiento, elegancia dinámica y velocidad es sustituye por un estatismo letal, que hace que la música sea, absolutamente, “plana”. Esto se ve en los artistas contemporáneos, aquellos que salen de la televisión o de gran y efímero éxito comercial, generalmente restringido a un gran grupo de receptores muy “concretos” (adolescentes, banales y gente sin una gran cultura musical) mas escaso en el tiempo en la duración de su éxito. Todo lo que hacen está tan restringido tanto melódica como temáticamente hablando, que parece compuesto por la misma persona, y al final acaba aburriendo y perdiendo interés, además de que van cada vez cayendo en la mediocridad y en unas melodías horribles, todo ello alineado con todo de una manera muy negativa, pues en esa sencillez, como diría Roberto Morris, no hay una experiencia compleja, simplemente de monotonía, ya sea en el baile, o en la simple reflexión en la obra, pues no aportan material sobre el que hacer un análisis profundo, y en la misma temática de una banalidad y simpleza preocupante, pues no tratan temas adecuados. No obstante la música de Young se caracteriza por su influencia de la música popular americana, fascinante por su preocupación por el ritmo, herencia de las melodías africanas, y un uso muy personal de distintas escalas mezcladas y de los armónicos, rompe con esas ideas. Sus letras también contribuyen a esta idea de movimiento. Por ejemplo, en el concierto “Times Fades Again”, hay una versión de su tema “The Bridge” bastante buena. En ella, vemos como juega con nosotros indicándonos los diferentes estados que posee el puente del que su canción trata; así, primero nos dice quien lo construyeron y cómo y luego, como es derrumbado. Además de este ritmo teórico vemos como van cambiando la duración de los compases de la canción, así pues al principio de la canción, vemos como el ritmo es notablemente más lento que en el intervalo del medio, donde llega a cierto ritmo, el doble de veces más rápido que el principio, y que luego irá reduciendo. Este efecto de “intervalos de degradación” es lo que otorga ese carácter tridimensional del que hablábamos. Sí podríamos representar con una gráfica tridimensional el momento en el que aparecen cada intervalo, veremos como no siguen una progresión lineal, sino ajena a todo patrón musical tradicional esperado y apreciaríamos ciertas variaciones muy interesantes. Esto no pasaría con Bob Dylan, pues el emplea muchas simetrías musicales muy sencillas, o bien utiliza unos cuantos armónicos, más sin generar grandes dificultades en la obra, por lo que su música podría representarse en únicamente 2 ejes. Puede que los Allman Brothers llegasen a algo parecido, mas sin la magnífica calidad de Young, que rebosa inteligencia, y un sentido de la proporción natural, además del uso totalmente nuevo del sonido, lleno de posibilidades de experimentación y además, al alcance de toda comprensión, pues Young jamás hizo distinción en su público. A diferencia de otros autores más “formales” que hicieron experimentos con su música en estos años, tales como Xenakis o Glass, el trabajo de Young puede ser escuchado por cualquier persona sin que esta se vea indiferente; puede que sea sus ritmos, o bien el compromiso social y su capacidad de fijarse en los pequeños detalles de la realidad y conseguir expresar sensaciones y construcciones mentales muy complejas, mas Neil mueve a mucha gente. Y es que es un ser fantástico. Todo artista experimental debería de tenerlo en cuenta, pues no es una mente de la que debamos pasar sin estudiar.

3 comentarios:

jenaclap dijo...

Me ha gustado mucho tu entrada sobre Neil Young (a la que llego desde el inimitable http://enlaplayadeneil.blogspot.com)
,cuya música también a mí me ha fascinado desde que tenía 10 años. Comparto además tu punto de vista sobre la espacialidad y las atmósfera de muchos, muchos temas de Neil y, sin entrar en comparaciones con otros artistas, también creo como tú que es una de las claves de su intemporalidad. Querría completar tu análisis con un aspecto muy relacionado que quizás olvidas meniconar: su guitarra. No me refiero a su "Old Black" como fetiche, pues en muchos de sus discos no es esta, ni siquiera es otra Gibson, sino Gretch o Fender las que tiemblan en sus manos. Lo que quiero destacar es SU GUITARRA, su poderoso o dulce sonido --según la ocasión y el ánimo-- y sobre todo su martilleo rítmico en sucesivos toques púa-contrapúa muy, muy evidentes en muchos de sus grandes temas como Cortez The Killer, Like a Hurricane, Down By The River, Cowgirl In The Sand, Love And Only Love, etc.,etc... Añadamos un base rítmica --como tú comentas-- simple pero eficaz, sobre todo cuando toca con Crazy Horse y que --yo lo puedo contar-- te atrapa y no te suelta en los conciertos en directo.

Bueno, es difícil de explicar, pero tú has disparado primero.

Muchas Gracias por ser tan certero y no herir a nadie.

Salud,
Jenaclap

Ramonet dijo...

Desde la playa, también quiero dejar un granito de arena al respecto. Has descrito muy técnicamente, algo que yo siento. En efecto, maneja el ritmo como si un buen director de cine se tratara. Y de la velocidad, que decir, "Cowgirl in the sand " es un claro ejemplo y las bajadas y subidas de "Powderfinger". Por no hablar de "Cortez the killer", con su oldblack interpreta un dramatismo desgarrador, como si estuviera narrando pasajes escritos. Por cierto, ésta última la considero una obra maestra, sin lugar a dudas y no suelo poner esta nota alegremente.
Como siempre que me expreso, es mi modesta opinión personal.
Saludos.

Alejandro Maiza Catalán dijo...

Muchísimas gracias a los dos. Vuestros comentarios me han aportado mucha información que desconocía y que viene a ser tan necesaría para entender a este gran genio. No sabía como contactar con vosotros luego espero que leaís esto. muchísimas gracias.