lunes, 9 de noviembre de 2009

Arquitecturas, muy, muy pequeñas. Richard Smalley.

Dedicado a Abel. Que me hace ver lo bonito que es lo más invisible, y a todos los que, leyendo esto, contribuyan a mirar todo desde una perspesctiva nueva.

Es curioso, mas en este espacio solo hemos citado a un premio Nobel, y fue el fantástico Feynman recordando su trabajo en electromecánica cuántica. Aprovechando la ocasión me gustaría hablaros de un hombre cuyo talento era muy semejante al de este genio alejado de toda categoría y atributo. Se trata de Richard Smalley.
Smalley fue un químico norte americano, además de profesor universitario cuya capacidad de comunicar fue más que destacable, haciendo memorables sus clases doctorales y de presentación del curso. Smalley trabajó a partir de las observaciones de Harold Kroto sobre los patrones geométricos de cristalización en las partículas de carbono. Junto con su colaborador, Robert Curl, descubrió que en las síntesis químicas de esta sustancia se generaban unos espacios geométricos de características claramente reconocibles en una escala muy pequeña. A estos cuerpos se le dio el nombre de fulerenos, en honor al arquitecto Buckminster Fuller, del cual ya hablamos de él con anterioridad, famoso por la creación de sus cúpulas geodésicas, que permitió la creación tanto de grandes construcciones así como casas
de fabricación barata y el diseño de coches más espaciosos.





Fotografía de smalley con un modelo de fulereno.


El descubrimiento de ambos les hizo merecedores del premio Nobel de química en el año 1996, en cuya victoria también participó Kroto. En la actualidad el descubrimiento de Smalley y sus compañeros de laboratorio ha conseguido tener un eco muy fuerte. Gracias al conocimiento de las propiedades de los fulerenos se ha conseguido mejorar los microprocesadores de aparatos de música, reproductores de video, las nuevas pantallas de ordenadores y las televisiones de plasma que emplean lo último en micro LED s. mención aparte merece experimentos realizados en la investigación molecular, cuyo ejemplo, sino importan te mas sí muy curioso y muy “artístico”, fue la creación del primer vehículo a escala “nano técnica” (el nanómetro es la expresión de dividir un metro en unas 100 millones de marcas y suele representarse en notación científica como 10^-9 metros.), que consiste en una cadena de moléculas de carbono alas cuales se les han adherido unas “buckyesferas” como ruedas. Una aplicación, como dije antes, la mar de llamativa. Este experimento fue realizado en la Universidad de Rice, en Houston, en donde Smalley daba clases, y donde siguió encantado el proyecto. Mención aparte son las aplicaciones de la nanotecnología en el campo de la medicina, pues se ha permitido crear remedios para erradicar tumores en su fase inicial, como bien demostró Jennifer West en varios ratones usando nano esferas de oro. Lamentablemente todo esto ocurrió mucho después de que Smalley, que ya había buscado varías aplicaciones para lo que había descubierto, muriese de leucemia, a la cual no habían encontrado ningún tratamiento, en el año 2005.




Ilustración donde se muestra varios elementos estudiados por Smalley. Buckyesferas, nanotubos... y las relaciones que guardan entre sí.

Como científico, como todos los que citamos aquí, se aleja mucho de un tecnócrata, buscando solo aplicaciones prácticas a un hecho descubierto. Smalley quería llegar a demostrar que cualquier fenómeno de dimensiones pequeñas, muy pero que muy pequeñas, podía causar un efecto a gran escala de proporciones impensables, o bien tan cotidianas como es nuestro cuerpo. Smalley quería legar a demostrar esto, y una vez que lo hizo, descubriendo las características geométricas de los fulerenos, y la capacidad de generar nuevos espacios con ellos, tales como los nanotubos de carbono, ideales para transportar electricidad a grandes cantidades, siendo muy resistentes, con los cuales Smalley soñaba hacer un tejido para llevar electricidad y datos codificados a países subdesarrollados y reducir en el resto de países el número de torretas, metros y metros de cable y centrales que existen y no generan ningún beneficio y no hacen más que dañar el medio ambiente. Pero esto quedo, a pesar de todo como un simple sueño. El respeto hacía el mundo vivo de Smalley no era solo científico; la naturaleza, como bien nos lo ha demostrado su investigación, es una caja llena de muy dulces sorpresas y fenómenos, además de un sinfín de bellas estructuras dignas del mejor arquitecto y que se originan gracias a la combinación de sustancias que actúan mediante patrones basados en las matemáticas y regulado por las leyes de la física. Lo que Smalley hizo por abrirnos los ojos a este mundo de formas, energías y espacios, es tan importante como los logros que se le reconocieron: nos demostró con la ciencia que hay siempre un nivel de belleza más llamativo, más interesante y más racional que el que crea el mejor arquitecto, y el del que a la vez, puede beneficiarse el hombre, ya sea para crear nuevos edificios, nuevos materiales de arte o herramientas médicas, siempre y cuando sea capaz de asumir un cambio en la visión menos “antropocéntrica” de las cosas.

4 comentarios:

jose maria sasieta dijo...

La Ciencia ,además de ser belleza, repercute en nuestra calidad de vida. A los que no la valoran,habría que decirles que por ella también están mejorando los balones de fútbol (nuevos materiales). Pronto el balón llevará una cámara de video y hará de árbitro.... Por cierto Croto estuvo hace pocas semanas en San Sebastián. Animo y suerte.

ABEL dijo...

Mil gracias por la dedicatoria, Alejandro. ¡Felicidades por el artículo!
ANECDOTA.-El domo de la Expo de Montreal de 1967 diseñado por Richard Buckminster Fuller fué motivo de inspiración. Este Domo geodésico y su diseño inspiró a los 3 genios:
Harold Kroto, Richard Smalley, y Robert Curl, Jr. para darle el nombre a la nueva forma de Carbono C60 buckminsterfullerene cuando lo descubrieron en 1985

La foto del diseño de Buckminster la puedes ver en;
http://lh5.ggpht.com/_8jbLh9YEAEI/SoJ6Xy3T7iI/AAAAAAAAJlY/Km1bSnYdOVw/Expo_67_Montreal_263_United_States_Pavilion.jpg

Por ahi saludas a José María. Sus fotos me encantan.

Un abrazo:
Abel

GIGANTES QUE DESAPARECEN dijo...

Muy interesante. La nanotecnología es una herramienta poderosísima que cambiará el mundo de una manera extraordinaria. Pero, claro, aún está en pañales. La belleza de la ciencia me llegó en principio a través de Carl Sagan e Isaac Asimov. Dos gigantes que ya no están.

Saludos.

Museo Pobre del Pintor dijo...

BUeno, buenísimo como todo lo que hasta ahora estoy leyendo en vuestro blog. Disfruto y admiro y siento que el tiempo sea exiguo sobre todo para los mayores. ¿Mayores? ¿POrqué en los mayores el tiempo pasa más rápido?
Creo que la cuántica tiene algo que ver.