miércoles, 4 de noviembre de 2009

¿Cuántas notas a de tener una melodía para ser considerada como tal? Philip Glass.

El excelente artículo de mi hermano sobre la música minimalista (el cual se lo reservó hasta el momento de la publicación.) y un alentador comentario suyo: “¿Por qué no te animas a escribir una entrada sobre Glass?, ya que te gusta tanto.” Me animó a redactar esta entrada.
Como a mi hermano, la música de Glass me llena de admiración y asombro, ya que con pocos elementos consigue crear unos arpegios tan prodigiosos que uno no puede creérselo, aunque lo tengas delante.




Retrato de Philip ante el piano.

Mi admiración por él empezó hará ya unos 7 meses, cuando vino a Gijón a tocar su fantástica música con la violonchelista Wendy Sutter y el batería Mick Rossi y su inconfundible estilo de tocar el piano. Yo no pude asistir a verlo, lo cual me sienta como una patada en el vientre cada vez que lo pienso ahora, mas pude ver un pequeño reportaje sobre su obra, unas tres semanas antes de que fuese el concierto. Me llamó la atención su pasión por las matemáticas y la filosofía, además de por la música contemporánea. Luego, investigando un poco, descubrí que antes de ir a Paris, a estudiar bajo la tutela de Nadia Boulanger, e incluso después, estuvo investigando en como las matemáticas, en especial el álgebra, podía utilizarse para componer música. También me gustó los experimentos que realizó con el músico indio Ravir Shankar durante sus primeros años, en los que viajó por la India, se hizo budista y conoció a grandes de la literatura como el genial Allen Ginsberg o la obra de Samuel Beckett, otro que se merece una buena entrada, así como al Dalai Lama.
En los años 70, Glass formaría una pequeña banda, la Philip Glass Ensemble y tocaban composiciones propias de Glass en galerías de arte, teatros, etc. No obstante, se vio obligado a trabajar como reparador de electrodomésticos y taxista, ya que no obtenía el suficiente dinero para subsanar sus gastos. En este periodo, su música, bastante densa formalmente, repetitiva, que exigía una atención especial del oyente, sentó las bases del futuro trabajo de Glass, algo más relajado, y que encontró su resonancia y apoyo en la colaboración con artistas tales como David Bowie orquestando en algunas piezas de su disco “Low and heros”, componiendo para varias bandas sonoras para películas como “Kundum” de Scorsese, “brief history of time” de Errol Morris y basada en el libro de Stephen Hawking, y más próximas en el tiempo como “El show de Truman” y “El ilusionista” de 1998 y 2006, respectivamente.



La Glass Ensemble al completo antes de uno de sus conciertos. Alrededor de 1974-1976.

También compuso óperas, de la cabe destacar “Einstein on the beach”, donde la coreografía fue planteada por Robert Wilson y un libreto que se ha convertido en todo un alegato antinuclear que replanteó toda la tradición operística hecha hasta el momento.

Entre sus discos, no se nos puede olvidar los geniales “Glass Works” de 1982, “Music in twelves parts” y la versión musical del libro de Leonard Cohen “Book of longing” del año 2007, donde se aprecia una simbiosis entre la música extremadamente cerebral de sus primeros años con el resto de su carrera, el cual ha sido bastante criticado y tachado de oportunismo comercial, mas en el fondo, ni en la superficie, hay nada de eso. Es un ejemplo perfecto de cómo una idea, una buena idea, da igual si demasiado científica, o poco, o muy poética, o nada, es siempre una buena idea.

Aunque la música de Glass es muy complicada de clasificar, siempre se denomina minimalista, concepto, al igual que otros muchos, que él mismo se encargó de quitárselos, defendiéndose que él era un músico y ya está, uno apasionado por las estructuras minimalistas y los pocos recursos. Es cierto que la reducción formal y estructural de sus melodías aporta una dimensión totalmente nueva. Ahora no se busca una belleza pomposa, recargada como un collar de diamantes, sino la esencia de la melodía, aquello que la hace ser lo que es, y que solo puede ser descubierta con una inmersión casi total del espectador. Glass situa la música en un plano muy semejante al de las matemáticas: tiene unas herramientas, un lenguaje y un problema, y hace interactuar todo con orden y sencillez.




Glass sosteniendo una de sus partituras para la obra “Einstein on the beach”. Cualquiera diría que parece el planteamiento de una ecuación y no una melodía si no fuera por algunas notas bien escritas.

La influencia del trabajo con Shankar, las matemáticas, la música electrónica, el cool jazz y la música de Bach pueden ser las herramientas, mas son tantas las influencias y fuentes de su música que es muy difícil señalar una y decir “esto es”, mas sí podemos afirmar que el trabajo de Glass es dificilísimo de olvidar.
Mas como el mismo dijo, la música de Glass es imposible de entender sin escuchar al menos un poco, luego os acerco unos enlaces de You Tube, único lugar donde he visto música de él en la web, sin problemas en la escucha y además es muy completa. Aquí hay un poco de todo, algo de los Glass Works, de la música de películas, etc. que son los que más me gustan, espero que los disfrutéis tanto como yo.

Enlaces:

http://www.youtube.com/watch?v=WmX_GgozpQs&feature=fvw
http://www.youtube.com/watch?v=fkmNqyUSrFw&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=SPnVAR2oHw0
http://www.youtube.com/watch?v=3FniHgiyaTY

Y una genial entrevista, que podeis verla en:

http://www.youtube.com/watch?v=WjtVOwz86IU

1 comentario:

Mikel Maiza Catalan dijo...

Philip Glass es de los pocos musicos decentes que quedan en escena.