miércoles, 9 de diciembre de 2009

Entrada 99. Isaac Newton y resumen.

En el mismo día que se escribió este blog, hará ya unos cinco meses, en una tarde de finales de junio, camino a casa, le dije a mi hermano que no aguantaríamos ni a la entrada número 99, me apasiona este número, aun no sé por qué; no obstante, me equivoqué y la ganó, por ahora, mi hermano, que dijo que llegaríamos hasta la 110. Así pues, decidimos hacer algo especial para esta ocasión, y ambos escribimos dos entradas; mi hermano se decantó por hacer un resumen de todo lo que hemos hecho, y yo por una que me llevó cierta lucha, sobre uno de los científicos más grandes de la historia; Isaac Newton. Así pues hemos visto que aun hay material para mucho tiempo, y lo más importante, gente que, como todos los que s interesáis por el blog, los que habéis colaborado y los que aun seguís mandándonos sugerencias, información, halagos, consejos, a los que poder contar todo lo que nos interesa. Así pues, antes de ponernos a empezar a escribir, os queremos dar gracias, de verdad por vuestro tiempo, ayuda e interés. Muchas gracias a todos.

Como al león por sus garras. Isaac Newton.

Por Alejandro Maiza

Es sabido ya que hay cosas por las que los hombres nos sentimos orgullosos; un trabajo artístico, un acontecimiento histórico, un fenómeno. Pero sentirse satisfecho con una persona, la cual se ha entregado totalmente a su trabajo y ha llegado a unos límites tan extraordinarios es difícil; no obstante, con Newton es obligatorio sentirse orgullosos y grande a la vez.



Grabado de un joven y prometedor Isaac Newton.

Mi primera proximidad a un científico de manera extra escolar fue justamente con Newton, cuando tenía quince años, en el último año de la educación secundaría; me fascinó lo sencillas que eran las leyes de Newton en su expresión y lo compleja que fue su planteamiento, y como se puede explicar todo un universo entero con ellas. En cuanto salí de la escuela me puse a navegar por internet y topé con parte de un estudio de José Manuel Sánchez Ron, titulado “Como al león por sus garras”. A partir de ahí, mi interés y devoción por él no ha hecho más que aumentar con el paso de los años, y aun sigue fascinándome todo lo que sale sobre él, en especial desde que uno lo ve como una construcción bella matemática que nada tiene que envidiar con las grandes composiciones arquitectónicas, pictóricas o literarias del Barroco, resultando el doble de honesta que todas estas gracias al dominio de los elementos matemáticos y su expresión vacía de ornamentos y que llega a una expresión del mundo mucho más depurada que otras.

Esta expresión salió de los labios del matemático Johan Bernouilli, cuando un cuarenta ñero Newton (el cual gran parte de los matemáticos europeos creían fracasado) dio respuesta a un complejo problema (el camino por el que un cuerpo muy pesado descendería más rápidamente desde un punto a otro que no estuviera directamente debajo) planteado a los mejores matemáticos de Europa, y salvo Newton (se rumorea que también L ´Hôpital también llegó a una solución congruente, pero aceptó que la de Newton fue mejor.)

Y es que Newton fue un auténtico león; la ciencia pasó con él a un nivel estelar. Su teoría de la gravitación universal, capaz de ser expresada con una ecuación matemática muy elegante y fina, llega a actuar sobre todo el universo. Sea cual sea el lugar donde se esté, esta ecuación no presenta discordias entre física teórica y experimental. Pero también resumir toda la dinámica en sus tres leyes del movimiento, auténticas joyas del pensamiento científico.






Portada de los “Principia” newtonianos (arriba), una de las obras maestras de Newton. En ella expone las leyes y fundamentos matemáticos geométricos y analíticos (centrados especialmente en el cálculo; hasta Euler, el análisis matemático se diferenciaba mucho al de ahora) que usó para crearlas. También se su ley de la gravitación universal, donde aquí vemos sus fundamentos esquematizadas (abajo). La idea de “fuerzas a distancias, que en la actualidad sabemos que también están presente en el electromagnetismo y en las radiaciones, fue toda una ruptura con el pensamiento aristotélico que aun se negaba a abandonar el lugar que ocupaba en la ciencia.

Pero en los “Philosophiae Naturalis Principia Mathematica”, publicados en el año 1687, no solo contribuyó a la física con las tres leyes de la dinámica (ya antes planteadas por René Descartes y Galileo Galilei, pero que no llegaron a obtener las expresiones matemáticas de Newton) y la ley de la gravitación universal. En este magnífico texto también desarrollo las matemáticas, las cuales no presentaban ningún secreto para él, y podemos ver su estudio en los binomios, así como en el cálculo diferencial, el cual le llevó una lucha por la autoría de este con el matemático y filósofo alemán Federico Godofredo Leibniz, llegando a vencer este, ya que su lenguaje y articulación son mucho más manejables que el del inglés. En esta batalla, llama la atención el carácter duro, egoísta, bastante mezquino y déspota de Newton, que ya aflora en los Principia cuando dijo arrogantemente “yo no hago hipótesis”, y lo mucho que le costaba publicar sus descubrimientos. Pero queda irrisorio con el ejercicio de meditación que le llevo hasta la creación de estas, consiguiendo superior dificultades titánicas, y tener que hacerlo sin contar con las herramientas necesarias para crear su obra. Para hacernos una idea, Newton fue como Calder, a pesar de que en su tiempo ya había muchas teorías y ejemplos de arte cinético, Calder tuvo que encontrar herramientas y materiales nuevos, además de un estilo propio. Aunque ya existían unas buenas teorías sobre la gravitación y el movimiento de los planetas, observados al detalle por genios como Kepler y Galileo, faltaba un rigor matemático y conceptual que justificase los movimientos de los planetas.

Pero Newton no solo es conocido por sus contribuciones a la mecánica y la dinámica; mientras estuvo en su finca de Woolsthorpe, en cuyo manzanar nació la leyenda de que Newton llegó a la conclusión de que la gravedad actuaba por que le cayó una manzana en la cabeza, durante todo el año de 1666, año en el que la universidad de Cambridge, donde Newton estuvo dando clases e investigando, cerró a causa de una epidemia, Newton realizó varios experimentos con prismas de cristal y lentes que él mismo talló, haciendo incidir la luz sobre ellas y estudiando la forma en la que los rayos se refractaban o reflexionan sobre las superficies de los espejos.



Sello expendido por las oficinas de Correos de Alemania donde se ve a Newton y un esquema de la refracción de colores al inferir en los prismas con los que trabajaba.

Todas estas investigaciones dieron como resultado un libro muy ameno e interesante de leer, que lleva como título “Opticks, or a Teatrise of the Reflexions, Refractions, Inflexions and Colours of Light”, en donde Newton explora un sistema empírico-deductivo muy curioso, así como sus esquemas geométricos, considerado por todo buen científico como unas de las más bellas creaciones dentro de este ámbito. A partir de estos trabajos, Newton fundamentó su teoría corpuscular de la luz, que compitió durante varios siglos con la de otro gran físico, Christian Huygens, hasta que el siglo XX, donde Einstein o Louis de Broglie dieron algunas respuestas que fusionaban ambos procesos, Broglie con los electrones con masa pero con una onda asociada, y Einstein con el fenómeno fotoeléctrico.




Ilustración del siglo XVIII donde se ve a Newton estudiando la luz con sus prismas. Durante la Ilustración el trabajo de Newton se ensalzó hasta límites impensables. Grandes pensadores como Kant, D´Alembert, Diderot, Lagrange, Laplace, Euler… e incluso Haydn y Mozart estudiaron la naturaleza o la filosofía y la música siguiendo el método newtoniano; usando gran parte del tiempo las matemáticas, en especial el cálculo y la geometría, y mediante serios planteamientos conceptuales.


De Groupius a Charlie Parker, 99 entradas ya.

Por Mikel Maiza

Hace casi cuatro meses, a Alejandro se le ocurrió montar su blog, un lugar donde poder exponer sus ideas, sus dibujos, sus gustos... Algo que no creiamos que fuera a durar tanto. Pero, por curioso que parezca, ya hay escritas 99 entradas. En estas 99 entradas, se han hablado de muchos temas, la mayoría de matemáticas, pero también de Leonard Cohen, de Bob Dylan, de Darwin e incluso de Lewis Carroll, pasando por músicos de jazz como Charlie Parker o Jackie Mclean. La mayor parte de las entradas se las debemos a Alejandro, por supuesto, que ha sido el que mas ha trabajado en sus temas. Yo, Mikel Maiza, tan solo me limite a exponer los dibujos que a mi estrambótica mente se le ocurría. Y hoy; ¡la entrada 99! (cuanto la estoy repitiendo, se debe a que no me lo puedo creer) El tiempo pasa muy rápido, y es que, como diría Basho, “los días son viajeros de la eternidad”.



El violín.





hipérbolas moradas sobre fondo gris.

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