viernes, 18 de diciembre de 2009

Pintura para pensar. Barnett Newman.



Fotografía de Barnett Newman.

Una referencia de Brian Eno, un cuadro reproducido en un libro de matemáticas como ejemplo de creación de espacios vectoriales unidos y ya me despierta las ganas de saber más. Así es como me adentré en la obra de Barnett Newman, artista americano expresionista abstracto y minimalista, el cual se funda con un carácter místico y reflexivo muy curioso.

Pero Newman no ha de ser observado como dicen los críticos, sino como lo sugiere él.
Tras haber destruido unos cuadros expresionistas propios de su primera etapa y tras abandonar el lenguaje surrealista de Masson, que dominaba en sus composiciones a gran escala, Newman empieza su pintura de campos de color. En lienzos de formato considerable trabajaba con campos de color o uniformes o bien que creasen sus discrepancias, ya que al trabajaba de una manera muy diversa, sin equilibrar las distintas partes del todo compositivo, dejando que aflorasen discrepancias en el color y la textura. Estos campos de color se veían separados por una línea vertical, que recorría toda la altura del cuadro, conocida como “zip”. Los “zip” podían ser de colores y anchura ajenos, lo importante era que cumpliesen la separación de colores, y que equilibrase estas composiciones.



“Jericho”; una muestra de los zip.

Las composiciones de Newman se fueron alejando mucho de la de sus compañeros de trabajo de los años 50, como Jackson Pollock o Tony Smith, y se aproximaron cada vez más a las de Frank Stella, el pintor pre minimalista por excelencia, salvo que él seguía conservando la regularidad de los formatos, y admitía una experiencia del vacío en sus composiciones.





Fotografía donde se ve a (en orden de izquierda a derecha) Barnett Newman, Jackson Pollock y Tony Smith, durante una exposición y de la escultura por excelencia de este periodo de transición: El obelisco partido (abajo). Aunque la primera obra de Newman estuvo marcada con la de Pollock y el surrealismo francés, pronto Newman buscaría un estilo más depurado y menos “rococó” y muy poco denso. Así pues, entraría a trabajar con los campos de color y los zip.

Tampoco recargaba sus cuadros, ya que, en su fusión de ascetismo judío y de búsqueda zen de la situación artística, opinaba que el elemento regular debería siempre de estar presente en la obra, ya que si no lo hacía, esta perdía todo sustento arquitectónico y formal, y no conseguía transmitir al espectador esa claridad que el pintor había alcanzado en su actividad. Para él la claridad era fundamental, incluso composiciones tildadas de oscuras, como “Abraham” se aprecia una estructura meditativa sobre la obra a priori. El efecto causado es de una claridad y una espacialidad en dos dimensiones envidiables.



Dibujo a tinta china con “zips” de distinto grosor. El efecto obtenido nada envidia a una de las composiciones arquitectónicas o escultóricas más importante del mundo y de la historia del arte.

Pero si es algo que se presta a hacer pensar y sobre lo que pensar, es la serie de “dieciocho cantos”, todas litografías sobre distintos papeles de distinto grosor y combinando distintos colores de tintas. En cada uno de estos dibujos, Newman emplea zips y planos de color todos diferentes para crear ritmos, de acuerdo con los tempos musicales. Son obras maravillosas, ya que la espiritualidad, la serenidad y el gusto por la paz, permitiendo al espectador una actividad de reflexión y no solo contemplativa. Una auténtica belleza tanto formal como espiritualmente.






Serigrafías y litografías de “Cantos”. Las dieciocho composiciones de este trabajo indagan en el uso de unos elementos mínimos situados en el espacio y los cuales han de ser comprendidos como elementos arquitectónicos. La calma que respiran y la claridad de la que hable antes, hace que podamos obtener una experiencia semejante a la creación de una demostración geométrica. Elegante, activa, reflexiva y armónica.

4 comentarios:

jose maria sasieta dijo...

Muy interesante. Son cuadros de gran espititualidad.Me ha hecho recordar a las pinturas de Rothko,en las que dos colores con muchos matices completan un gran lienzo vertical.Impresionante la capilla Rothko en Houston...Ánimo con tu blog

Carlos Casu dijo...

Excelente exposición Alejandro, gracias a personas como tú, cualquier clase de arte llega a ser accesible para todos.
Un cordial saludo.
Carlos

Alfredo dijo...

Una clara demostración de la complejidad que se puede ocultar detrás de una sencillez aparente. Qué importante, si se quiere disfrutar de ello, es tomarse tiempo y dejar que la obra te hable. Un buen artículo para adentrarse en la obra de Newman.

Un abrazo!!

ABEL dijo...

Excelente homenaje a Newman!
Saludos