jueves, 27 de agosto de 2009

Recordando a Calder

Las noches de verano son muchas veces inolvidables, en especial en las que estas con un libro y un poco de música. El día anterior estuve despierto hasta la madrugada, pues quería ver a Magdeleine Peiroux en la televisión, pues había un concierto de ella en el 33º Festival de Victoria. Mientras esperaba me puse a leer un libro de Alexander Calder, de la editorial Taschen, el cual me gustaría recomendar para leer. Me lo compré por las mismas fechas hace un año y, a pesar de que tenga no más de 93 páginas, lo sigo disfrutando. Es uno de los muchos libros que tengo de esta editorial que me gusta, pues se centra en la obra del autor y no en su, fascinante, mas no interesante en la investigación artística propiamente dicho, vida. Es sorprendente que Calder, con toda su habilidad para trabajar en cualquier órbita artística que se propusiera: Surrealismo, abstracción geométrica, Op Art. No permitiese nunca ser clasificado bajo ninguna etiqueta y en toda su carrera, podamos descubrir obras que rompen con lo que estaba hecho y lo que aun no había acabado de trabajar. Mejor ejemplo que las obras de sus últimos años no veo mejor ejemplo: a la vez, trabaja en una serie de móviles que nada envidian a sus primeras obras móviles como el “Circo” o “La bicicleta”, hacía “estables”, maquetas de grandes dimensiones con elementos bidimensionales fusionados de manera tangencial o secante, y realizó numerosas aguadas de colores muy intensos, sin apenas mezclas, de temática y estilo humorístico.
También llama la atención los conocimientos del artista y de donde sacaba su inspiración. Calder se forma como ingeniero, de hay su facilidad para entender y explicar el movimiento con pocos trazos y figuras geométricas, además de su facilidad para crear composiciones móviles equilibradas, resistentes y de dimensiones muy escasas. Los movimientos que realizan las piezas, ya sea con motores eléctricos o bien utilizando las fuerzas de la naturaleza como pueden ser la del agua, el viento o la gravedad, y los ritmos, muy parecidos a los del jazz, muy variados y distintos, además de aparentar cierta sencillez que se transforma a posteriori en complejidad estructural, a los que llega conseguir demuestran que su control sobre la masa y la velocidad solo pueden ser científicos, y no meramente plásticos.



“Homenaje a Calder”. Lego. Medidas: x x x . En esta escultura se muestra el trabajo del que se habla. Una serie de heissemberianos se colocan siguiendo ritmos cada vez más complejos. Pasando primero de simetrías opuestas a giros de elementos modulares, la obra adquiere movimiento sin apenas un uso excesivo de los recursos estilísticos. El color rojo es un homenaje al ser el color favorito de Calder, quien dijo en una vez, que le gustaba tanto el color rojo “que con gusto lo pintaría todo de ese color”.

Por otra parte, en una entrevista que le fue realizada a mediados de su carrera, Calder confesó que su inspiración “fue siempre el Cosmos; me parece lo bastante grande como para serlo.” Cuando hace referencia al “Cosmos”, el artista americano quiere señalar un mundo no, un universo, regido todo el por un orden que sea explicable y comprensible para todos, aunque ello signifique esforzarse en entender los principios de la mecánica cuántica o la tercera ley de Kepler justificada por Newton, y esto se ve en el trabajo de el constantemente, en especial en sus móviles: las formas que ellos ofrecen no es capricho del autor, sino son necesarias para que exista un equilibrio de fuerzas en la pieza, y no presente problemas que puedan alterar su naturaleza, en este caso, cambiante, o bien en la temática: en sus trabajos se ve una tendencia por la abstracción de la realidad hasta el punto de, sino acabar con ella, al menos desprender al ser humano de un puesto privilegiado en su repertorio de formas y otorgárselo a elementos geométricos y biomórficas y estructuras semejantes a la anatomía de animales como las vacas, las cabras, los toros o los búfalos, ya que mostraba por los animales no solo un amor especial, sino también un interés por ellos casi biológico, en movimiento y relación. Esto no es solo fascinante por su rareza y novedad (ha habido artistas como Meheut, Escher, Da Vinci o Calatrava, que se han servido de la anatomía animal para crear sus edificios, realizar sus dibujos o simplemente para estudiarlos.), llama la atención que su proceso de abstracción se derive de ahí. Aun en trabajos ya tardíos se muestra una referencia natural, generalmente, anatómicos, de estudios naturales. Personalmente, creo que desde un punto de vista empírico se ve mucho mejor este paso en la abstracción que en Moore o Kandinsky, e incluso se nos da la posibilidad de crear nosotros mismos nuestros métodos de abstracción, ya que Calder es un maestro en los temas de selección de elementos importantes en una composición y en la reducción de y en elementos formales de una obra.

Este artista es una continua fuente de descubrimientos y elementos plásticos nuevos, de los cuales no se puede pasar por desapercibido en el arte experimental y nos permiten solucionar problemas muy complejos en cuanto a la conjunción de Espacio con Tiempo, la Forma con el Tiempo y con el Color y el Espacio con el Color. Sería genial que el mundo académico no se torné sobre su eje de simetría principal y sea capaz de valorar con la precisión con la que se merece a este genial artista, rompedor de todos los cánones expuestos por la tradición como los únicos existentes y verdaderos, y como Einstein, se enorgulleció de haber encontrado respuestas insospechadas a las que solo se pueden llegar empleando la mente y mirando con ironía la vida, mas sin despreciar la armonía silenciosa que reina en su interior.

Eva Hesse: la totalidad del arte y la humanidad en el minimalismo.

La obra de la artista americana emigrada de Alemania, es rompedora con la de sus contemporáneos y de sus maestros hasta decir basta. Ella no recurría a formas puramente geométricas, tal como hacía Judd, Morris o Mangold, mas no caía en la representación naturalista y ostentosa de las obras de la antigüedad. Sus composiciones escultóricas son muy sobrias, tanto en el color como en el número de elementos que componen el conjunto de la obra, mas guardan una complejidad en su elaboración y en el ejercicio de comprender la obra, lo cual le hace una representante muy distinguida del arte de segunda mitad del siglo XX, mas también le acercan a la rigurosidad del arte neoclásico, pues a pesar del aparente desorden de sus composiciones, existe una meditación muy profunda en sus elaboraciones estéticas, lo que hace que sus piezas adquieran un espíritu muy próximas al arte neoclásico, y con el a Mozart y a Jean Louis David, uno de los mejores autores de finales del XVIII y XIX en la pintura. No obstante, en el campo pictórico, las superficies grandes e irregulares, llenas de color y texturas diversas, son las protagonistas principales, y los temas aun muestran ciertos ecos con la escuela realista aunque impera un estilo de Klee o más exacto, y cercano en el continuo del tiempo, de Hundertwasser, el pintor suizo más polivalente de la historia; pues aplicó sus principios, hallados todos en la bi dimensionalidad de la pintura, al ámbito de la arquitectura, el diseño, la escultura, e incluso en la ética y la estética del artista.

Recuerdo dos fotografías de Hesse que ilustran a la perfección su carácter y, en especial, el de su obra: una de ellas es una fotografía de ella pintando con Joseph Albers, del cual fue alumna en Yale. Este seguro que le transmitiría su gusto por la armonía geométrica en el arte, en especial en la pintura, pues el fue un seguidor del arte ruso y holandés vanguardista de los años 16 y en adelantes. Su obra está llena de composiciones donde reflexiona sobre el color y los efectos que causa empleando elementos modulares, como los cuadrados. En este conjunto de obras se percibe a la perfección de diferentes áreas que se encuentran en situación progresiva ya sea empleando la perspectiva como las intersecciones geométricas de superficies y la mezcla programada de colores para generar efectos de espacios planos en movimiento y de falsas dimensiones y teórico movimiento que en realidad es causa de sucesión de espacios de colores de distintas longitudes. La otra imagen es una fotografía de una de sus últimas obras. Se trata de una escultura, no en el término exacto, mas el problema planteado exige que se resuelva mediante la tridimensionalidad real y esto solo puede tratarse con la escultura. Mas esta no es una obra escultórica propiamente dicho. Se trata de una larga cuerda atada en el techo, y con elegante movimiento serpenteante, se desliza hasta el suelo. La cuerda construye, tal como si fuera un trazo de pincel largo y fluido, un espacio en sí misma, pues tiene un grosor nada despreciable, y constituye no un límite, sino una marca elemental del espacio vacío de la habitación, que señala, mas no restringe, el gran espacio donde uno puede moverse, y podemos utilizarlo también para comprender donde estamos y como movernos en el, tal como si fuera la Osa Polar o un eje de coordenadas cartesianos que nos muestra solo una dimensión, la altura; las otras dependen de las que queramos tomar, por lo que aquí nuestra mente ya deja su ejercicio pasivo e interactúa en su totalidad con el espacio y la obra, creando el solo. Esta obra es, sin exagerar, un ejercicio maravilloso de síntesis plástica; el mejor a lo largo de la historia del Arte. Para empezar, la elección de Hesse de utilizar un elemento casi unidimensional, la hacen no solo digna del título de artista minimalista, mas los sinuosos intervalos le aportan un espíritu casi expresionista, aunque más, como he dicho antes, el carácter de David y sus composiciones gigantes. En cuanto al material en sí, la cuerda, no solo la restringe en la categoría de la escultura. Puede ser perfectamente un material de dibujo, como la empleaba Picasso en sus collages con pintura al óleo, papeles estampados y trazos de lápiz. No obstante, también podría ser un “ready-made” al más puro estilo de Duchamp, pues emplea objetos de fabricación industrial (el clavo que sujeta la cuerda y esta.) y los saca de contexto para crear una obra reflexiva, lo cual la hace ya próxima a la estética dadaísta, a la cual, muchos artistas americanos como Andre o Christo (Javaravich) la estaban llevando al límite.

Mas hay algo que es también importante señalar. Eva no tenía reparos en mostrarnos sus preocupaciones existenciales más profundas. A diferencia de otros autores de su tiempo, Hesse no desplazó la capacidad expresiva de su arte. Sus obras son muy frágiles, hasta el punto de que gran parte de ellas no han conseguido sobrevivir al paso del tiempo. El material de fabricación era muy frágil: fibra de carbono, plexiglás, tela, cuerdas de mimbre y un sin fin de cosas más. En estas obras, el tiempo hace lo mismo que en los hombres: destruirlos y acabar con su presencia física y su motivo de ser, uno de los muchos cambios vitales . En las obras de Judd, por ejemplo, se aprecia una indiferencia hacía preocupaciones carnales, en su obra la muerte, la vida o el miedo no aparecen ni tienen su lugar en la producción de la obra de arte, únicamente ahí una preocupación por la geometría, el uso del color y la importancia del espacio en la escultura, además de una intensa investigación en el empleo de determinados materiales de fabricación industrial. En la de Hesse hay indicios de un sentimiento a veces de temor o pavor, y muchas figuras suyas, en especial sus obras de redes tejidas, blancas, levitando sobre el espectador tienen un carácter fantasmagórico, y a la vez la belleza de las nubes pasajeras de los cielos de verano, lo cual hace una marcada alusión a los placeres de la vida más sencillos y bellos que puedan haber. Esta característica hace que Eva y su mundo frágil y a la vez muy oscuro, mas con una esperanza siempre puesta en algo bueno, representen el lado más complejo y humano del artista minimalista, y como el artista es un continuo de mentes geniales y técnicas muy complejas. Para resumir, ella representa la humanidad en el arte minimalista y el total en el mundo del arte.

martes, 18 de agosto de 2009

Pajaro,rama y hojas


Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos.

Marthin Luther King


Tridimensionalidad

Homenaje a Escher.

Si a uno le gustan tanto las matemáticas como el arte y quiere dedicarse tanto a la creación de obras de arte como si no, tiene obligatoriamente que hablar del genial artista holandés, referente en todo el mundo de maestría en el dibujo como en el ejercicio de meditar temas como el espacio, la perspectiva u la representación de hechos matemáticos tal como puede ser la dilatación de cuerpos siguiendo patrones geométricos o el estudio de las simetrías de cuerpos tridimensionales cristalinos, por ejemplo.

Este personaje es fascinante de muchas maneras. En primer lugar por su originalidad artística. Sin ser un experto en el “marketing” artístico y creer que lo que vende de un artista es su fama, cosa que Warhol consagró hace décadas, Escher es famoso por su humildad y su firme y noble moral de trabajo y no ser un personaje televisivo o exagerado en trato y excéntrico de comportamiento, además de conseguir crear unas obras que aun hoy resultan difíciles de clasificar, no solo por su estilo y temática, sino también por su fin, puramente experimental e innovador.

Y por no hablar ya de ser un ser marginado a causa de la belleza que llegó a lograr. A veces, delante de muchos cuadros, a uno le invade una sensación de impotencia, mientras que con Escher hay, se sepa o no los principios matemáticos que estructuran sus obras, una predisposición a visualizar su obra, puede que por quitar cualquier exceso de sentimentalismo y orgullo compositivo. Cuando yo vi por primera vez el “Guernica” de Picasso, hará unos tres años, grande, escandaloso y expresionista, pensé que yo jamás podría llenar una superficie de semejante tamaño, tanto por voluntad como por capacidad, mas si creía, viendo los dibujos de Escher, casi siempre de pequeño tamaño y gran riqueza formal, los cuales siempre invitan al espectador a seguir contemplándolos, que con practica, trabajo y mucha, mucha paciencia, podría llegar a desarrollar algo parecido a él. Aun hoy sigo disfrutando con su obra, y seguramente lo haré toda la vida. Sin haber pintado nunca un cuadro de manera tradicional (no obstante, sí pinto murales, por ejemplo, para el cementerio de Utrecht, del cual hay incluso fotografías del artista terminando este trabajo.) sus decenas de grabados sobre madera, litografías y dibujos a tinta y sus centenares apuntes, cuadernos de dibujos y aguadas, le hacen un artista digno de admirar por su valentía y sus ganas de revolucionar el escenario artístico de su tiempo, lleno de grandes composiciones surrealistas, expresionistas y publicitarios.

Por otra parte, fascina su cansancio en cuanto a temática y composición tradicional. Ni los surrealistas, considerados los mayores revolucionarios de la pintura durante la 2ª Guerra Mundial y luego durante la segunda mitad del siglo XX, pudieron dependerse de las técnicas representativas y compositivas tradicionales. Pensemos en una exposición de grabados tradicional, por ejemplo, de Picasso, se ve la parte más “conservadora” del artista, mas en Escher se encuentra en un laboratorio de constante investigación y reflexión sobre temas como la perspectiva cónica y cilíndrica, los ornamentos más bellos del mundo se presentan ante nuestros ojos con bellas formas salvajes de pájaros y peces que se transforman los unos en los otros, escaleras que ilustran a la percepción la idea de la relatividad de Einstein o paradojas visuales con manos y lagartos reales y dibujados. Las personas simplemente son meros decoros de estos paisajes matemáticos o están vistos como caricaturas, jamás la figura humana aparece como tema principal; incluso en el retrato de Jetta, su esposa, la atención de Escher estaba repartida a partes iguales entre el retrato de la señorita y el dibujo de la flor que posee en la mano. Esto demuestra una gran rebeldía, silenciosa, mas terca y estricta, y un aburrimiento soberano hacia los temas tradicionales. “No me gusta hacer retratos” dijo una vez, “es una situación muy incomoda.” Y un paso en adelante hacia la abstracción geométrica en su obra, que se haría más que notable en la obra de los minimalistas y otros creadores.

Como todo homenaje, siempre desde la humildad y las ganas de aprender, he realizado una serie de dibujos que estudian los problemas que Escher estudio a lo largo de su vida, los cuales son, entre muchos otros, estos:
• La dualidad cóncavo-convexo, a la cual le dedico un grabado y varios dibujo.
• La perspectiva, como influye en nuestra percepción y distorsiona la estructura del objeto.
• Cómo se puede organizar el espacio a partir de módulos, tanto con mosaicos (partición regular de la superficie) como en las tres falsas dimensiones del papel.


Para empezar, me gustaría enseñar el dibujo de “Armonía de organizar el espacio”. En él se ve un módulo extraído de la desocupación de un cubo construido con rectas, es decir, como si fuera un modelo matemático o uno hecho con varillas. Si nos fijamos los que se adhieren son más módulos cúbicos, mas la longitud de su arista es la mitad de la del módulo original. Así pues, se van adhiriendo hasta que coincidan los lados y estas relaciones se van alternando, de una manera lógica, claro esta. En este caso se giros respecto a un eje, que coincide con el lado de fusión. Para entender mejor el problema al que me enfrentaba tuve que hacer un modelo con legos hasta hallar la solución que buscaba.



El dibujo terminado es el que aparece sobre estas líneas.



Para hacerte este dibujo me inspiró el grabado de Escher “Partición cúbica del espacio,” y sus “mosaicos” de pájaros y peces, tal como “Aire y agua” y “Escamas”, usados para explotar las posibilidades de traslación, reflexión y rotación propios de estos.

El otro dibujo toca un tema que me fascina: el problema de lo cóncavo y convexo. El dibujo de esta serie es, probablemente mi favorito, y también el que más dibujos preliminares y bocetos me llevo hacerlo. Puede afirmar que, a pesar de su sencilla estructura, armonizar las medidas no fue tarea fácil. El resultado final es una pieza cuyo ritmo interno es muy fuerte y los elementos que la componen, 4 espacios Gauss- Oteiza 2 de ellos formados por unidades rectangulares y otros 2 por unidades básicas cuadradas, los cuales se sitúan de manera alterna según posiciones cóncavas (existe un vacío o apertura al observador, aquí se puede ver si fuera una habitación, las paredes pintadas por dentro) o convexas (en este caso, las que solo muestran sus superficies exteriores, la “corteza” de fuera. Poniendo la analogía de la habitación, las paredes de fuera, los ladrillos o el cemento.)



Es curioso las diferencias y las relaciones existentes en los objetos cóncavos. Por ejemplo, un objeto o función matemática puede ser cóncava y convexa a la vez. Pensemos en una taza y en una parábola. La parábola, la cual podríamos definir en un espacio de coordenadas R^2, definido por los ejes 0X y 0Y hasta el infinito (la expresión analítica de estos llevaría cada uno una flecha encima, puesto que se definen como vectores.) está formada por una serie de puntos que cumple la relación: y = a•x^2 siendo a cualquier número real. Bueno, si a es positivo, veremos como su segunda derivada, y´´, puede tener valores positivos y negativos; los primeros indican en que parte la curva es cóncava y los negativos, convexa. Y si en vez de y operásemos con –y, en este caso, sería y= -ax^2, las posiciones de la curva se invierten. En donde antes la curva era cóncava ahora es convexa, y viceversa. Por otra parte, podemos ver lo mismo en tres dimensiones usando una taza: hay una posición en el que la taza tiene una superficie cóncava



y, al darle una vuelta de 180 grados sobre un eje horizontal que pase por la mitad de la taza, vemos como esa superficie se ha vuelto convexa.



Esto no puede hacerse en plancha de metal imposible de curvar, pues todo es “neutro” en cuanto a cóncavo y convexo se refiere. Todo lo contrario a un cubo en perspectiva axonométrica, el cual puede verse al mismo tiempo en ambas posiciones. Escher, fascinado con esta tautología real, elaboró en 1955 una litografía de semejante estilo a “Relatividad”, llamada “Cóncavo y convexo” en el que unos personajes se mueven en un escenario casi semejante, a pesar de algunos detalles como una sirvienta negra vestida totalmente de blanco, un trompetista, o un chico agachado entre otros, mas, en una de ellas todo está visto desde un punto de vista que transforma todo en estructuras, todas ellas tienen un carácter cúbico y curvado muy propicio para estudiar este tema, cóncavas y en el otro, situado a la izquierda del dibujo, se ve todo convexo. A parte de la maestría del grabado y la situación, bella e imaginativa hasta la saciedad, muy típico del trabajo de Escher, sorprende como el autor haya entendido e ilustrado tan genialmente este concepto relativo y difícil de entender.

El nivel de dificultad aumento ligeramente en el trabajo número tres de la serie. Este se trata de un caldereno complejo que, partiendo de un “germen” cristalino, tal como se denomina la estructura básica de un mineral que, tras expandirse en masa y en espacio, va creándose la estructura del elemento, en este caso tiene forma de pirámide de base cúbica del centro de la composición, que coincide en que es la de tamaño más reducido. Esta se va multiplicando y su posición se va alternando con un sentido distinto, hasta crear correspondencias entre los tamaños y los espacios de la composición y armonizarlos para que haya una continuidad visual.



La profundidad espacial y las modificaciones a las que se ven sometidas los cuerpos de una composición a causa de la perspectiva fue estudiado por Escher en grabados como “Profundidad” de 1955, algunas representaciones de San pedro de Roma con un punto de fuga muy elevado o muy bajo, visto todo como desde muy arriba, y “Cubo de escaleras” (1951), también muy interesantes, en especial este segundo, donde emplea una perspectiva cilíndrica muy singular e útil para estudiar como los espacios son curvados y posiciones relativas.

El último trabajo, puede que como resumen de la investigación, se centra en los tres puntos anteriores e intenta tratarlos todos. Se trata de una composición, un tanto suprematista, formada por 6 unidades livianas, 2 de ellas cuadradas y 4 rectangulares, situadas sobre las superficies de tres módulos de vacío formando un espacio puramente tridimensional, y generan un volumen cúbico y lógico, pues las unidades livianas se superponen en un orden de alternancia lógico: las cuadradas se alternan en color por altura de superficies, y los otros por longitudes de las unidades y el color que ocupan. Este dibujo de resumen, está basado en las litografías de Escher sobre la gravitación, y en especial, la serie de sólidos keplerianos tales como el dodecaedro estrellado, como “Gravitación” o “Estrellas”, mis grabados favoritos, yo creo, de toda la historia del arte, y uno de los tantos que admiro y pertenecen de este genial autor.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Hiperbola morada sobre fondo gris

Tres cuadrados negros sobre fondo azul.

Violin

Dos cubos y rosa morados.

Figura matematica

Circulos azules y perspectiva

Circulos rojos sobre fondo azul.

Plano y cono

martes, 4 de agosto de 2009

Pensar de una manera matemática.

Hace poco leí en el libro “Calculo” de James Stewart que existen varias maneras de describir una función: podemos hacerlo con palabras, utilizar una gráfica o bien empelar el leguaje matemático compuesto por signos. Así pues pensé que lo mismo puede pasar como a veces en el arte “científico” o mayormente experimental, suele decirse que las teorías no tienen en la mayoría de los casos el rigor de las científicas pues emplean la confusa lengua u otra que a aprendido a lo largo de su vida de la persona y no el de las matemáticas, es decir, el del número y el símbolo; no obstante, a veces estas críticas resultan insulsas; muchas veces las mejores teorías que aparecen a lo largo del tiempo vienen de una hipótesis muchas veces expresada como un pasatiempo formulado en una tarde de lluvia con el fin de entretenerse un poco y mantener la mente ocupado, o una muy ingeniosa idea que aparece fugazmente. No creo que ser muy restrictivo con los principios teóricos “a priori” de conocer como los pone en practica y sus resultados, sea la mejor forma de ser, a veces resulta que cerramos la posibilidad de encontrar una persona cuyo trabajo sea digno de y con el que experimentar pues se considera que es poco “serio” o “riguroso”. A mi me gusta pensar en estos casos la obra de Marcel Duchamp y los seudo científicos como los que salen en la televisión hablando de sucesos estúpidos, intrascendentes e irracionales. La obra de Duchamp, muchas veces próxima al hermetismo y al arte erótico, parece que está fundamentada en procesos totalmente absurdos, propios a los demás artistas matemáticos de la historia: Da Vinci, Calder o Tatlin, por ejemplo, mas el fundamenta su obra sobre la relatividad del movimiento microscópico y en las creación de espacios en función del tiempo y la velocidad influido por la ciencia de Henry Poincaré y de Einstein, y su preocupación por la ontología del arte deriva de Kandinsky, el que más, a pesar de sus desvaríos míticos para justificar su arte entendido como “pulsaciones” internas y un largo etcétera, trabajó en la investigación de la ciencia para obtener mejorías en el arte. A mí me parece mucho más comprensible los juegos duchampianos con la sintaxis como en obras como “La fuente”o la representación de cuerpos en movimientos como en “Desnudo descendiendo una escalera” que un profundo debate de expertos en el más allá tratando de hacer aparecer en imágenes borrosas siluetas de seres de energía cuyas estructuras químicas hacen que sea totalmente imposible que se manifiesten en esta realidad. ¿A vosotros no?

Para terminar mi argumentar me gustaría hacer algo que muy pocas veces me dispongo ni siquiera a plantear: presentar material gráfico de mi propia cosecha. En este caso se tratan de unos bocetos que hice para el dibujo de “Cajas de crecimiento modular progresivo” uno de mis dibujos favoritos; en ellos me propongo explorar el principio de relatividad de Galileo con el fin de crear un nuevo sistema de composición que me sirvió y aun lo uso para explorar las posibilidades compositivas de la translación de ejes de coordenadas y aplicar movimiento al cuadro o al dibujo. En ellos experimento con muchos lenguajes; desde el de las matemáticas para entender esta maravillosa estructura física hasta el cotidiano, todo con el fin de entender mejor lo que me proponia. No son obras muy estéticas, si es que alguna de las mías lo puede hacerse, desde un punto de vista tradicional, mas muestra lo que pretendía hacer es haceros ver como todas formas de comunicación son buenos para estudiar un tema.

Pequeñas arquitecturas. Rompiendo con el principio material del heissemberiano.

Ultimas construcciones con heissemberianos donde se muestra como la capacidad de organización de estos, aunque muy limitada es muy practica y plástica, razón por al cual la arquitectura muchas veces tiende a estas formas. Aquí se muestra como estas pueden explotarse experimentalmente y que a veces no son suficientes para explotar al máximo las cualidades espaciales de la forma y viceversa.


Lápiz de grafito y de color. Medidas: 12 x 25 cms. Cajas construidas según el principio de relatividad de Galileo; una de las dimensiones de la caja primera, situada al extremo de la izquierda, en este caso la longitud, va aumentando progresivamente según varia el sistema de coordenadas su posición.


Lápiz de colores sepia. Medidas: 12 x 18 cms. Dos heissemberianos receptores de vacío. En ellos el vacío actúa de forma simétrica y modulada creando espacios muy plásticos, mas sin apenas interés experimental, salvo en el segundo elemento, pues los planos inclinados ofrecen material para continuar con la investigación en otro trabajo.


Lápiz y bolígrafo negro. Medidas: 22 x 16 cms. Heissemberiano en forma de cruz tridimensional o de pentacubo dilatado con módulos de flotabilidad construido con el fin de tratar la simetría espacial con un número de elementos y variaciones muy limitados.


Lápiz de grafito. Medidas: 22 x 20 cms. Complejo de Moore que ya rompe con la idea de composición formada por solo heissemberianos, sino ahora con un caldereno y un heissemberiano muy sencillo y permite estudiar las posibilidades de la simetría con ya conjuntos enteros de puntos y estructuras complejas. El trabajo se llama “Brown eyed girl”, ya que está compuesto usando los elementos de una manera muy similar a la canción de Van Morrison, con la misma composición musical expresa dos temas distintos en una misma canción.


Lápiz de grafito. Medidas: DIN A-4. Composición que muestra el abandono de un heissemberiano democritiano que abarcase la superficie total de la composición para dar paso a la creación de un pequeño espacio de diversos especimenes de elementos espaciales como las unidades básicas rectangulares y los espacios Gauss-Oteiza. Esta composición se llama “Homenaje a Kandinsky” y creo que no le puede venir mejor, al igual que cuando Wassili en 1920, cuando rompió con sus composiciones anteriores donde la masa pictórica llenaba las superficies y las plagaba de colores y pinceladas y las sustituyó por organismos biológicos y geométricos en un espacio de flotabilidad. En mi caso, los heissemberianos son insuficientes por si mismo para estudiar la forma y el espacio, por lo que pasan a ser complementarios en las composiciones más grandes.

lunes, 3 de agosto de 2009

Las herramientas del cerebro para el arte: los sentidos.

Cuando me he referido a las demás concepciones artísticas generalmente no abstractas geométricas, generalmente las he criticado de que su creación dependía mucho de las sensaciones que el artista recibe del mundo exterior y que apenas puede reflexionar sobre ellas; no obstante, en ningún momento quise excluir a estos del trabajo artístico, por dos razones: intentar pintar un cuadro sin una vista adecuada a la perspectiva, componer música sin un oído que no hace diferencias entre distintos tonos, es totalmente imposible, por muy buenas ideas que nuestra mente llegue a elaborar; es decir, son el principal instrumento de creación que existe por el momento, y también porque estos son la única manera que tiene el ser en recibir las primeras impresiones del mundo exterior necesarias para construir sus pensamientos; alguien alejado del conocimiento de los poliedros no podrá luego especializarse en ellos simplemente reconociendo los ángulos diédricos propios de cada uno de ellos, hace falta siempre un contacto sino directo al menos visual de ellos, ya sea en un dibujo o una construcción virtual hecha con un programa informático.

No obstante, hay variedad de estilos artísticos que depende de una manera casi parasitaria de la información aportado por estos sin tener en cuenta otros aspectos que podrían trabajar. Y no toda la información recibida por estos es siempre clara y verdadera y si estas buscando ser sincero con tu trabajo, no puedes emplear estos engaños y además transmitírselos a alguien. Esa maldad la ha llevado, y aun sigue cargando con ella, el arte naturalista.

Así pues, estamos ante grandes preguntas: ¿Cómo podemos usar correctamente los sentidos en el arte experimental? ¿Podría ser igual que en otros estilos? ¿La abstracción exige tener un oído, vista o gusto especial? Responder a todo esto es muy difícil, puesto que cada persona tiene sus sentidos digamos “afinados” de una manera distinta; es decir, aunque tengamos cinco, no los usamos o no podemos usarlos de la misma manera que otra persona (pensemos en nuestra vista, hay personas daltónicas y otras miopes, cada uno dará una descripción distinta de un objeto si no llevan un objeto o poseen una información que les permitan corregir sus defectos). Esta variedad de percepciones nos podrían crear confusiones, en especial en el entendimiento del trabajo, y crearíamos más confusión en el espectador y puede que en nosotros mismos. El uso de los no-colores, la preferencia de trabajar con perspectivas axonométricas y usar distintos elementos perimetrales en las composiciones ayuda mucho. Las formas matemáticas y sus principios son lo mejor para estructurar un experimento. No obstante, desde el plano de vista del artista, la elección de estas formas y la elaboración de la obra dependen de algo más que de una elección de su espíritu interpretado por el ejercicio del arte en cubos, cuadrados o triángulos. Las elegimos para que el experimento consiga expresar lo que necesita.
Para resumir, el artista experimental necesita que sus sentidos no solo reciban información, sino que la usen bien. En este punto, su manejo se parecerá mucho al que se encuentra en una situación extrema de supervivencia, los sentidos tienen que recibir y hacer con rapidez lo que el cerebro ordena para conseguir salir del mal trago en el que se encuentra.