lunes, 11 de enero de 2010

El “primer” escritor matemático. Edgar Allan Poe.

Muchas veces se le considera el escritor maldito, el escritor estúpido y, el que más me gusta, el escritor “torturado por su propio genio”. “Todo lo que digamos de Poe no conseguirá ni etiquetar el borrón en su primer verso escrito” palabras de Stephan Mallarmé, poeta que se formó tras un intenso estudio de Poe y estuvo tradujo al francés la obra de este genio, al igual que Charles Baudelaire. Con Poe el lenguaje escrito es diferente y busca cosas totalmente distintas. Junto a Kafka y a James Joyce, Poe entra en el grupo de los científicos de la prosa, como se les llama a veces con cierta ironía, ya que el lenguaje usados por ellos es como el científico; el lugar que ocupan las palabras, el rigor con que las usan y los fines que buscan alcanzar hace que un fragmento de sus textos se asemeje mucho a una ecuación sobre las sucesiones de Cauchy buscando el épsilon más pequeño posible para demostrar que son convergentes o un problema de Física. Se han buscado muchas correspondencias con el omnipresente Wittgenstein, y no se equivocaban, ya que el cuestionamiento y uso del lenguaje de Wittgenstein es muy similar al de Kafka, así como su tendencia al individualismo, al minimalismo expresivo y a una visión pesimista del mundo que ambos compartían.



Fotografía de Edgar Allan Poe.


Puesto que la obra de Poe es extensa, muy variada y rica, hemos de reducir algo para llegar a lo queremos; una idea principal del nacimiento de un método de escritura “poetiana”. Así pues, podemos distinguir del método de Poe dos aspectos fundamentales.


En primer lugar, la frase de Poe de que él escribía “cundo quería, sin hacer caso a la inspiración”. Así pues, tenemos que Poe elimina el 80% de los elementos casuales de su obra y estructura a priori sus intenciones. Tenemos como la imaginativa del genial escritor es “programada” para cumplir lo que él se propone. Se señala muchas veces que Poe estuvo trabajando durante un intervalo de tiempo destacable como redactor y corrector de artículos científicos, llegando él a realizar algunas láminas relacionadas con la naturaleza de los bivalvos, los peces y algunos ensayos, no muy adecuados, de lógica matemática. Así pues, Poe aprendió a como una puede ser desarrollada tras una profunda meditación una idea, pudiendo trabajar en ella cuando quisiese. Según amigos y gente que pudo ver trabajar a Poe, no escribía en un momento adecuado o concreto, sino que lo hacía donde y cuando él quería (al final de una comida, después de un paseo por el parque mientras descansaba en un banco o cuando trabajaba en la redacción del periódico de Boston, mientras descansaba de escribir sus artículos de crítica y relatos cortos.) ya que tenía un esquema con la idea global del texto y unos apuntes necesarios para empezar a trabajar. Hay una cosa que no se dice de Poe, y es que siempre mostró un interés elevado por las ciencias más rigurosas, tales como la astronomía, la física, las matemáticas y la criptografía, llegando a dominarlas con cierta soltura e incluso a atreverse a tratar en profundidad problemas como la estructura física del universo o descifrar páginas de códices mayas y de Leonardo Da Vinci. Podemos deducir, por lo dicho ahora y antes, que Poe aprendió a “matematizar” su trabajo. Charles Baudelaire se dio cuenta de este fenómeno, y dijo lo siguiente:

<> En una palabra, la poesía del norteamericano era «profunda y reverberante como el sueño, misteriosa y perfecta como el cristal».




Manuscrito de Poe para el poema “The Spirits of the Dead”. Se aprecia como la disposición de los versos, siempre cuidada y muy meditada, revela la complejidad de su sistema creativo.

No es que Poe acertase al cien por cien todas sus predicciones cosmológicos; por ejemplo, en “Eureka”, un libro que es fascinante por la imaginativa y el rigor de la palabra, está plagado de errores de cálculo y supone formas geométricas en el movimiento planetario que son totalmente imposibles de concebir a no ser en un universo donde la gravedad y el movimiento de los planetas sea distinto que el nuestro, pero Poe mostró como el método científico, al que había prestado cierta atención (no mucha según sus palabras, ya que quería algo entendible para muchas personas) podría ser un buen modelo para construir otro modelo artístico, caracterizado por el rigor y la imaginativa.


Importantísimo tener en cuenta esto otro. La visión de Poe no solo es pesimista, sino también es irónica. Se ríe en cierta manera de todo lo desgraciado que le pasa a la humanidad. Lo podemos ver en su texto “El escarabajo de oro”, el protagonista principal de la obra, en donde también aparecen códigos que se han de desentrañar, por cierto, pasa de ser un manojo de virtudes morales y éticas, y se convierte en un monstruo violento y racista a causa del dinero, o eso es lo que nos hace creer, ya que quería engañar a su amigo, que le consideraba en baja forma mentalmente. En su pequeño, pero muy hermoso e inteligente, cuento llamado “el retrato oval”, critica un concepto más metafísico que técnico que sobrevuela el arte desde hace tiempo; la obra de arte terminada. En el texto, un obsesivo pintor quiere hacer el retrato de su bella esposa, que tras horas y horas de posados no consigue ser plasmada con toda fidelidad en el lienzo, y cuando lo consigue, la mujer ya a fallecido. Poe no quiere dejar un solo títere con cabeza, así pues, hizo como todos los grandes filósofos y científicos de ese siglo; decir al ser humano cual es el sitio que le corresponde, que todo lo que considera como verdadero y único es fruto de su imaginación y que por debajo de lo brutal, del sinsentido aparente o de la crueldad irracional, siempre hay una explicación coherente, que crea un entorno bello y armónico en un mundo despiadado.

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