lunes, 4 de enero de 2010

El príncipe y la princesa del jazz. Miles Davis y Anjani Thomas.

El jazz tiene una estructura a veces muy elegante, otras veces es tan elegante que tiene el rigor de una composición clásica o contemporánea, resultando estéticamente placentera que hay matemáticos o físicos que lo disfrutan, como le pasa a Feynman con el cool jazz o Einstein con la música de Louis Amstrong, un autentico genio que reconocía a otro genio. Así pues, me gustaría hablar del jazz de Miles Davis y el de Anjani Thomas. En este caso, el estilo, muy elegante e inteligente de ambos músicos, les hace destacar por encima de mucho de sus compañeros de generación, llegando a ser considerados como unos auténticos “príncipes” del jazz.
Del primero ya se sabe que se admira especialmente en este sitio, ya que lo hemos citado para casi todo, y mi hermano le hizo una auténtica entrada dedicada a él, a Coltrane, y no me acuerdo que músicos más, que le llevó más de cuatro post. Yo voy a comentar un poco lo principal de su trabajo.





Fotografía de Miles Davis (arriba), un auténtico trompetista, de la clase de Chuk Mangioni y Dizzy Gillespy, trabajó todo los estilos del jazz, y sentó las bases del jazz electrónico y el jazz-rock, bien acogido por grandes de la música como Mark Knopfler, Duane Allman o Peter Gabriel. Anjani Thomas (abajo) no tiene una carrera tan variada como Miles, pero sí que hizo grandes experimentos mezclando el jazz con la música religiosa y el rock. El nivel de elegancia y rigor alcanzado por cada uno de ellos en su trabajo es más que digno de recordar.


Miles Davis empezó con sutiles baladas que luego iría depurándolas hasta alcanzar un estilo próximo al be boop, llegando a tocar junto a una de sus estrellas, el increíble saxofonista Charlie Parker. Después, evolucionaría su estilo hasta alcanzar una depuración técnica, que le haría ser considerarlo como uno de los representantes del cool jazz, movimiento que englobaba a grandes como el pianista Theolonius Monk, el increíble saxo de John Coltrane yal bajista, compositor y también poeta, Charles Mingus, hacía los cuales siento una admiración semejante a los matemáticos que me gustan. La gran obra de miles, el disco “Kind of Blue”, que cuenta con los geniales músicos John Coltrane, Bill Evans o Jimmy Cobb, muestra como la improvisación puede ser muy rigurosa y estéticamente muy elegante, además de buscar nuevas estructuras en el jazz que permitiesen al músico llegar a otras clases de composiciones; en todos los temas vemos como aparecen progresivamente estructuras que no son totalmente “jazz”, sino que ya nuevas. Aparte de eso, fue concedido por la crítica, la sociedad y los músicos como todo un hito digno de entrar en la Historia de la música. Por ejemplo, Duane Allman y Dickie Betts, recuerdan haber quedado de jóvenes tan encantados con el disco de Miles que decidieron hacer una interpretación de él con sus guitarras. A Miles le gustó la idea (le comunicaron en persona su cometido), pero no pudieron completar el trabajo, ya que no sabían cómo terminarlo de la manera en la que lo hizo el trompetista y compositor.





Portada de “Kind of Blue”. El disco absorbió más de un mes de grabación y casi toda una vida de elaboración (aun terminado, a Miles siempre se le ocurrían nuevas partes para el disco, o bien no terminaba de sentirse satisfecho del todo con su obra), pero supuso una autentica revolución del jazz, que además fue bien acogida por un amplio sector de la sociedad. Este año se recuerda las cinco décadas de vida de esta titánica obra, famosa por ser rompedora y estéticamente de una belleza suprema.

Después de “Kind of Blue”, Miles buscó nuevos campos en el que trabajar, y empezó la elaboración de su trabajo más personal e interesante. La fusión del jazz con el rock. Le interesaba muchísimo el trabajo de los músicos de rock más característicos de la época, en especial Jimmy Henrix, con quien siempre quiso tocar. Así pues, en colaboración con Marcus Miller, el gran y polifacético bajista, pianista, clarinetista, saxofonista y un largo etcétera, grabó el álbum “Tutu”, una autentica joya de la música experimental, donde hay temas como “Tutu”, fantástico hasta decir basta, y “Hannibal”, siempre sorprendente. También hay trabajos geniales de Miles, como la versión “Time after time” de Hypman y Lauper, que es totalmente sobrenatural, ya que consigue unas piezas de increíble complejidad técnica, pero que aún conservan ese destello sentimental, siempre claro e intenso, recordándome a Mozart, la sería estructura matemática combinada con el impulso humano.



Marcus Miller en concierto. Gracias a su colaboración con Miles, el jazz llegó a extremos insondables.

Miles está más que presente en trabajos como los post que muestro aquí, expuestos como un mero resumen de su maravillosa mente y la elegancia de su trabajo, así como el consiguió depurar su estilo desde la publicación de “Kind of blue” hasta sus últimos experimentos con la música electrónica:

http://www.youtube.com/watch?v=XGrUDAzlXzI
http://www.youtube.com/watch?v=00tzcnyDL68
http://www.youtube.com/watch?v=f4AJ2Z-lhoM

Anjani Thomas tiene una historia muy de músico de jazz. Nació en Hawái, donde aprendió a tocar el piano clásico y de jazz con músicos de la órbita de Bud Powell, así como la guitarra y llegó a un dominio de su voz destacable, muy dulce y sería al mismo tiempo. En Nueva York trabajó con muchos músicos, entre los que se encuentran Carl Anderson y Stanley Clark, pero encauzó su trabajo como corista y arreglista de coros para los discos de Leonard Cohen, con quien trabó una profunda amistad, y un trabajo en común muy productivo. Podemos escuchar la voz de Anjani y su trabajo como corista y arreglista de estos complejos coros en los discos “I´m your man”, donde además es pianista, “Various Positions” y el oportunista pero delicado “Dear Heather”. Cohen compuso una canción especial para ella, “Blue Alert”, que interpreta a la perfección y consigue aportar el estilo elegante y muy reflexivo que es propio del músico canadiense.




Anjani y Leonard Cohen. Su trabajo en común se prolongó durante décadas y décadas, llegando a ser recordada como una de las coristas e instrumentistas más próximas al músico y poeta.

Sus otros trabajos, en especial “The Sacred Names”, aparecido en el año 2000, su mejor trabajo de jazz con música religiosa, es una de sus obras maestras, y la que mejor muestra lo elegante que es su trabajo sin caer en la densidad. Podeís gozar de su voz y su habilidad al piano en estas entradas:

http://www.youtube.com/watch?v=UqXkc3jYc94
http://www.youtube.com/watch?v=vmfxf1DLLkM

1 comentario:

ABEL dijo...

¡Mejor inicio de año no podías darnos! Miles Davis es lo máximo
Un abrazo