viernes, 15 de enero de 2010

Y de repente nació Bob Dylan. Bringing it all back home.

Por Alejandro Maiza

Me encanta Dylan, es una cosa que uno no puede sacarse de la cabeza, ni siquiera por muy sencillo que aparenta ser, como ya sabéis, en especial verlo en concierto, ahí Dylan muestra por qué siempre ha sido tan genial y tan fantástico; su aire pasota, sus improvisaciones, su capacidad de encontrar nuevas melodías que armonicen con lo que la gente busca y lo que el gran Dylan busca, creando una intersección perfecta (me viene a la cabeza su versión de “It´s all over now” en Newport, espectacular y todo un aviso a lo que lo seguían; si se aman a Bob, se ama el cambio, por muy radical que sea) pero saber cuando nace el auténtico espíritu de todo su trabajo, la esencia de Bob Dylan, lo que le hace digno de seguir es en el disco “Bringing it all back home”, donde cada acorde, cada ruido, cada verso y sonido de armónica nos dice que el que lo interpreta ya ha pasado algo y ha visto cosas nuevas. El mismo Dylan diría que, aunque en “The Freewheelin” ya estaba a punto de definir su estilo, sería en este trabajo donde “me encontré como cantante y persona”. Ya suena muy distinto a todo lo que hizo antaño el cantante de Duluth.



Fotografía de Bob Dylan, durante el periodo de grabación de “Bringing it all back home” trabajando en sus letras en casa; el café, el tabaco y el vino le acompañaron durante horas y horas, así como su máquina de escribir, para crear el disco más interesante, aunque no tan conocido, de la historia del rock and roll. Por cierto; si os fijáis en la mesa del fondo, se ve una escuadra y una regla en T. ¿Quién dijo que Dylan no mostraba cierto interés por la geometría?

Dylan trabajó mucho en este disco, y el resultado no es decepcionante, sino algo maravilloso. Junto a “The Freewheelin” es el que marcaría a Dylan. Todo él es cambio. Por ejemplo, suena guitarras eléctricas en el tema maravilloso “Maggie´s farm”, o el piano eléctrico en la dinámica “On the road again”, donde realiza espectaculares solos de armónica. Esto le llevaría en Newport a recibir una serie de abucheos por parte del sector más conservador de la música protesta; ¿Cómo el joven Mesías de la música popular iba a utilizar los voltios, esa maldición de jóvenes desquiciaos y músicos de blues ya algo “idos”? La respuesta era muy sencilla; “Todo está superado, nena triste”, canción con la que finaliza el álbum, “It´s all over now, baby blue”, auténtico tema que pone los pelos de punta, y que emociona. Esta canción es encantadora cuando te olvidas de todo prejuicio anterior asimilado antes de escucharla y estas dispuesto a pasar a otro nivel; yo tarde mucho en descubrir su significado, como lo ocurrido en nuestra vida no es más que los eslabones de una cadena de cambios que continua y continua, nunca dando por supuesto que acaba, representado cuando a la heroína de la canción se le presenta un “vagabundo vistiendo las mismas ropas que tú”, teniendo que continuar con su viaje a ninguna parte.

Tenía un amigo que me decía que este tema es como el paso que se dio en el siglo XX en la física; sin las herramientas necesarias ni con los suficientes argumentos conceptuales para hacerles frente, el movimiento tridimensional de los electrones en los orbitales, la dualidad onda-partícula, la relatividad general y especial, las ondas electromagnéticas, la teoría de la súper gravedad, la de las supercuerdas, te hacen ver una belleza muy difícil de definir y explicar. El instituto no me había dado estas herramientas, e impulsado por el propio Dylan, te hace buscar y rebuscar; los problemas de América con la pobreza, la falta de esperanza, y otros más técnicos como los acordes de una guitarra, ejercicios para tocar la armónica… todo para ver que era necesario un paso en la música popular, que había que hacerla tener el mismo rigor que las matemáticas (a las cuales Dylan siempre había sentido cierta admiración, en especial a la geometría y a Galileo, llegándolo a nombrarlo en un tema de “Highway 61 Revisited”, pero esa es otra historia) y recurrir a estructuras musicales más complejas y originales, tanto en la instrumentación como en la lírica.



Portada de “Bringing all back home”.

La poesía de Dylan se hace muy aguda, sutil, clara e irónica, llegando a ser el punto de donde nace la auténtica magia de su estilo. Ya en ellas se percibe una influencia de poetas de la talla de Poe, Rimbaud y, en especial, de Dylan Thomas y William Shakespeare, cuyo trabajo admiraba y estudio durante años y años, llegando a tomar el nombre del poeta galés. Aun se percibe la influencia de Woody Guthrie y el mundo del folk americano, pero pasarían a integrar el complejo mundo del joven en vez de centrar toda su creatividad.




Bob Dylan con Joan Baez en el año 1965-1966, ya finalizada la grabación del álbum.

Pero las melodías ya es donde radica la diferencia; son rigurosas, repetitivas, serias y variadas. Cuesta mucho decir si es un blues, un rock lento, una folk, porque todas tienen una interpretación especial en su ejecución, haciéndolas muy personales. Por ejemplo, ahora me viene a la cabeza dos temas del disco que me acompañan a donde vaya: “Mr. Tambourine man” y “Love minus zero/ No limit”, se les puede asociar al folk, puede que al country si se me estira mucho, pero no sonara ni folk ni country, suena a algo distinto y las letras ya no son sencillas, sino que están plagadas de juegos de palabras y símbolos, utilizando un lenguaje complejo y muy interesante. Si no me creéis, podéis oírlo en:

http://www.youtube.com/watch?v=2-A8dnG30O8&feature=PlayList&p=24A1AEF014E2460E&index=6
http://www.youtube.com/watch?v=HH46sruy-XE
http://www.youtube.com/watch?v=pXkbjZvwxiw&feature=PlayList&p=24A1AEF014E2460E&playnext=1&playnext_from=PL&index=13
http://www.youtube.com/watch?v=OAQ7GsDzx8Q&feature=PlayList&p=24A1AEF014E2460E&playnext=1&playnext_from=PL&index=9

2 comentarios:

ABEL dijo...

¡Bravo, Alejandro! Completísimo artículo sobre Dylan.
Un abrazo

Jeska Arizka Tapia dijo...

Esto me esta gustando cada vez más!