martes, 2 de marzo de 2010

El pintor del tiempo. Roman Opalka.

Por Alejandro Maiza

A nadie se le ocurriría pegarse toda una vida contando, en forma de octetos, como pasa su vida; y a menos aún ponerse a pintar estos números, en cuadros grandes, de color blanco y en fondo negro, ya que sabe que aparte de ser una tarea engorrosa que nadie quiere, no sirve para nada. Pero a Roman Opalka, esto se le aparece como la mejor forma de pensar en una pintura interesante e inteligente.



Retrato fotográfico de Roman Opalka, realizado por él mismo tras una sesión de pintura.
Aunque no me apasiona demasiado, es cierto que fue muy novedoso con respecto a los otros pintores de conceptuales de su época. Opalka es un pintor francés de origen polaco. Empezó esta serie en el año 1965, y es conocida como”OPALKA 1965/ 1-∞”. El trabajó en esta idea cuando estaba esperando a su mujer en un café de París, y ella se retrasaba mucho. Ahí experimento como el tiempo es implacable (bueno; también hemos de señalar horas y horas de lectura sobre todo tipo de temas y autores en relación a este problema; desde Aristóteles hasta Einstein o Heidegger), y no ofrece tregua a nadie. Son obras realizadas mediante un método muy rígido: sobre un lienzo pintado de negro de aproximadamente 160 × 135 cm, los cuales se empiezan a cubrir con los números del conjunto natural comenzado por uno y que siguen el principio de inducción; como p(n=1)= 1, entonces p(n+1)=2,3, 4, 5,…, ∞. La obra terminaría como es lógico, con la muerte del autor. Después de pintar cada cifra en color blanco, el autor la grababa en una cinta magnetofónica, en su lengua materna; el polaco. Cuando Opalka llegó al número un millón, incrementó el color blanco del fondo un 1%, con lo cual, si no llegase a terminar la serie, lo cual es lo más probable, estas cifras desaparecerán, tras el número cien millones, y no se podrá distinguir las cifras.
A veces presenta estos cuadros, que denomina “detalles”, a los que sigue un intervalo numérico, que empieza por el primer número que aparece en el extremo izquierdo y lo cierra con el que finaliza ese cuadro, mas suele aparecer más los retratos fotográficos que se hace inexorablemente después de una jornada de pintura, en la que muestra como el pintor de desvanece y se corrompe según el número incrementa. Con este algoritmo de creación, Opalka quería ilustrar como la vida humana está destinada a desaparecer, pero que nosotros la consideramos siempre infinita (cuantas veces no habremos dicho: “Bah, tengo tiempo para todo”), pero que, ya sea por una causa natural propia de ella, tal como puede ser un accidente, una enfermedad, representada por el 1% de color que blanco que Opalka añadía a sus cuadros, hace que esta tenga un final casi instantáneo; puede que en el número 56748129045 o bien en el 1000000000, pero que se acabará en un punto que hasta el momento desconocemos, se vuelve una verdad casi absoluta. Y eso es lo que mantiene nuestra concentración activa al cien por cien, tanto en la obra de Opalka como en nuestra frágil existencia.







Roman Opalka durante una conferencia (arriba) y parte de su trabajo (abajo).

2 comentarios:

jose maria sasieta dijo...

No conocía a este artista pero creo que refleja la preocupación, sobre todo a partir de cierta edad(tú todavía eres muy joven), por el tiempo restante. La vida es una cuenta atrá. Muy interesante. Saludos y ánimo

Museo Pobre del Pintor dijo...

Pues siempre agradecerte a tí Alejandro tus investigaciones y, como la sinceridad me domina tengo que decir que me ha impresionado este artista. Verdaderamente ha "tocado lo más profundo de mis inquietudes". Claro yo como el anterior comentarista poseo un tiempo que me sensibiliza aún más en este tema. Aunque quizás deba decir que del pasado "no tengo nada" y del futuro tampoco. Todo se irá cuando los números desaparezcan.
¡¡Felicitaciones!!