viernes, 26 de febrero de 2010

Un torbellino azul. “November Suite” de Robert Fripp.

Por Alejandro Maiza

En todas las entradas que hablo del trabajo de un músico, solo uno, disfruto mucho, ya que concentro mis fuerzas en hacerlo lo mejor que puedo y el resultado es siempre muy agradable, al menos para mí. Pero creo que con este voy a disfrutar el doble, ya que adoro a Robert Fripp.

November Suite o “Sound Scapes Live Green Park Station”, como pone en la cubierta del disco es uno de los numerosos trabajos de música ambiental que tiene este gran autor. Robert Fripp, guitarrista de King Crisom hará tiempo atrás, empezó a desarrollar esta faceta musical con la compañía de Bowie y Eno, como ya os mostré en una fotografía donde estaban trabajando los tres. Tiene especial importancia en el álbum “No Pussing footing”, trabajo donde solo están él y Eno, pero aun así es una auténtica maravilla. Así pues, Fripp también investigo con las formas de jazz más revolucionarias y los instrumentos electrónicos más avanzados del momento, como las guitarras de mesa o los sintetizadores.



Fripp durante una demostración de guitarra como solista en la actualidad.

El trabajo que nos atañe, del año 1996, es un ejemplo perfecto de música experimental y ambiental. Combina a la perfección melodías e instrumentos, creando veladuras musicales muy elegantes, finas y serias. Eno comparaba esta composición como un “gran torbellino azul, que te construye un pequeño palacio transparente y bello de pensar.” La composición está grabada en dos grupos distintos: la “November Suite” y la “Green Park suite”, que son combinada de manera simétrica (son 4piezas, luego 3, luego otras tres, utiliza una como punto de inflexión, y acaba con tres melodías más). En todas ellas se utiliza un módulo de sonido, que se varía aplicando más o menos instrumentos, e introduciendo ornamentos musicales muy inteligentes. Ya sabéis que hablo de las piezas como un matemático, a veces como un pintor, y la mayor parte del tiempo como un amante de la música más, que se mueve en la ignorancia, mas creo que es una obra, aparte de discreta, muy rigurosa y se aleja mucho de los conciertos a gran escala, dominados por la histeria colectiva y el ruido; en este módico vivo, Fripp quería aportar un rigor a la música contemporánea con un aire de seriedad y rigor; en muchas cartas y planteamientos de la obra aparecen estos términos muchas veces, ya que Fripp quería alcanzar un rigor con la guitarra muy semejante a la de la música clásica y la más experimental, como la de Schönberg o la de Pierre Henry, pero con los matices y herramientas del rock progresivo y la improvisación propia del cool jazz.




Portada (arriba) y contraportada de del disco (abajo) donde aparece la lista de los temas que interpretó Fripp y el orden que me llamaba la atención.

viernes, 19 de febrero de 2010

La música como construcción. Gavin Bryars.

Por Alejandro Maiza

Cuando se habla de música a veces se queda uno muy restringido con un autor y un solo estilo, pero uno, al igual que en las matemáticas, puede crear varías relaciones entre estructuras musicales distintas, como bien hizo Gavin Bryars, compositor y contrabajista inglés.



Fotografía del gran Gavin Bryars durante una actuación con su trío de jazz.

Este músico ha sabido integrar a la perfección estilos tan distintos como la música neoclásica, la ambiental, el jazz improvisado o la música experimental y minimalista. Ya sea con su grupo formado por Tony Oxley y Derek Bailey o la Porsthmounth Symphony (a la que perteneció junto a Brian Eno) o la Cockpit Ensemble, vemos que su estilo juega mucho con las

propiedades del sonido más rigurosas, como el timbre o la duración de los armónicos más pequeños en la escala tanto dodecafónico como pentatónica. En su estilo esto es esencial; encontrar todo tipo de armonía que, aunque extraña, no sea artificial y empalagosa. También es importante el uso de diferentes términos musicales y su relación, como la indeterminación o la limitación y repetición, que, al combinarlas, genera un sonido muy interesante. Esta concepción, casi pictórica, del sonido fue aprendida por maestros de la talla de John Cage o Morton Feldman y una actuación del contrabajista de improvisación Johnny Dyani, cuyo trabajo le pareció superficial y le hizo interesarse en la composición. Como buen estudiante y licenciado en Filosofía, Bryars sabía que plantearse temas de composición requeriría un conjunto musical lo suficientemente grande para hacerlo, como Kant necesitó más de un concepto que explicasen la razón humana y su funcionamiento. Así pues funda la Porsthmounth Symphony, a la cual se le unirá, durante cierto tiempo, Brian Eno, en la que tocarían temas populares de la música clásica mediante variaciones, aunque esto no le satisfizo lo suficiente. Probaría otra vez, pero esta con un grupo más reducido e interpretarían las composiciones escritas por el mismo Bryars ya maduro y curtido en el mundo de las armonías, que llevan un fuerte carácter minimalista y ambiental. Pero sobre todo tenían que ser muy intelectuales y construidas de una manera muy rigurosa. Suyos son los arreglos instrumentales de las tres variaciones del canon de Pachenbel en el disco "Discret Music" de Eno o el trabajo "A man in a room, gambling" donde las armonías se funden con la voz de Juan Muñoz recitando, en mi opinión, valiosos métodos para hacer trampas. En cuanto al jazz, como en sus trabajos de música instrumental, se aprecia su interés por todo tipo de estructuras; tanto las más primitivas como las más próximas en el tiempo. Y es que, ¿qué si no es la música, el arte en general, sino una cuestión de estructuras?

Si queréis saber más sobre este genio mirad en esta dirección:
http://www.gavinbryars.com/splash

La maravillosa sensación de no tener peso. “Apollo” de Brian Eno


 

Por Alejandro Maiza







Fotografía de Brian Eno durante la grabación de Apollo.



Muchos trabajos de Brian Eno merecen la pena de ser escuchados. "Discret music", "Another green World", etc. pero este es más que llamativo, ya que es toda una innovación en la música popular y culta. Compuesto por Brian Eno a finales de los años ochenta, el disco tenía como fin recrear las sensaciones que Brian vivió junto a su hermano el verano del año 1969. Ambos muy jóvenes, vivieron con suma expectación el lanzamiento del Apollo XIII, así como el descubrimiento de la música country en un programa casi clandestino de música, a la cual Brian añadiría que es la música que, al escucharla "uno se siente ligero, como si el efecto de la gravedad desapareciese con ella". En compañía con su hermano Roger, excelente pianista y pionero e n la creación de la música ambiental usando sistemas científicos, ambos hermanos se plantearon los temas iníciales del disco y empezaron a experimentar con teclados y sintetizadores nuevos, ya que las pistas requerían de un uso especial del sonido del piano. Tenía que ser limpio y claro, y su uso debía de ser muy "rígido" en cuanto a la duración.





El pianista y compositor Roger Eno, hermano de Brian Eno; él también fue un pionero en la música ambiental, así como de otros estilos.

Pero había ya un ligero inconveniente, y era saber quién iba a tocar la guitarra horizontal o "slide". Brian estaba dispuesto, pero en ese momento recurrieron a un grande de la música de guitarra; el guitarrista y compositor canadiense Daniel Lanois. Su estilo limpio y depurado le ha permitido colaborar en proyectos con gente como U2, Peter Gabriel o Bob Dylan. Ambos hermanos quedaron impresionados por la limpieza de Lanois, así como su virtuosismo para la guitarra slide, en la cual realizó ciertos cambios en su estructura y ejecución según iba progresando el disco. También Lanois dejó su sello en temas como "Stars", que Brian incluyo en la estructura principal del disco.



 

Fotografía de Daniel Lanois (arriba) y la carátula de "Apollo" (abajo).El resultado final es asombroso. De verdad el sonido de sus composiciones, de auténtico corte más minimalista que country, consigue llevarte a un estado donde el peso de la gravedad es incluso nulo, consiguiendo un equilibrio. Fascinante es la calidad del sonido. Los experimentos en los teclados Yamaha y en los pianos de cola con cuerda de nylon o metal, aportan un sonido muy fresco a la música. Ya he hablado que hay composiciones que, rompiendo con la bidimensionalidad que se asocia a la música tradicionalmente a veces la rompe para llegar a un auténtico efecto atmosférico. Y este es bellísimo. En esta obra, Brian, Roger y Daniel lo consiguen. Además de que resulta siempre muy agradable de oír y es muy innovador. La NASA, que permitió a ambos hermanos ver sus instalaciones como curiosidad y necesidad de inspiración, utiliza este trabajo tanto para acompañar sus documentales como música de fondo para los científicos que trabajan tanto en las naves espaciales como en las oficinas de control para que se relajen y se concentren en sus obras. Una auténtica obra polivalente.

Podreís ver ejemplos de esta composición si miráis en YouTube:


http://www.youtube.com/watch?v=lOgQyIMX_XU
http://www.youtube.com/watch?v=Q1nEEwuTL0U

viernes, 12 de febrero de 2010

Una fotografía que te haga pensar en la belleza. Walter Peterhans.

Cuando hemos hablado de la Bauhaus, a veces no saltamos a autores que tienen un trabajo muy interesante, pero de los que apena hay información. No obstante, suele ser en estos autores “menores” donde uno encuentra cosas geniales. Este es el caso
de Walter Peterhans.

Nacido en 1897 en Alemania, estudio fotografía por la Academia Estatal para la Industria del Libro y las Artes Gráficas de Leipzig en 1926, después de cursar Matemáticas y Filosofía. Entre sus intereses siempre estaba la geometría y la experimentación formal. Su filosofía, muy marcada por tres autores concretos que son Pitágoras, Kant y Platón, sostenía que la belleza existía independientemente de la
razón humana, y que esta era interpretada por nosotros como arte.




Fotografía de Walter Peterhans como profesor de la Bauhaus en Dessau, bajo la dirección de Hannes Meyer. Peterhans estuvo bajo la dirección de Meyer y, posteriormente, la de Mies Van Der Rohen, tanto en Alemania como en los Estados Unidos de América.

Es más que destacable su particular visión sobre los objetos, con la cual siempre explotaba las capacidades físicas y espaciales de los objetos. Esto le permitió dar una serie de cursos de entrenamiento visual para los estudiantes de arquitectura del Instituto Tecnológico de Illinois, en Chicago, donde además dio clase Mies Van Der Rohen, así como varios profesores exiliados de la Bauhaus tales como el fantástico Moholy Nagy, durante un tiempo Joseph Albers, etc.

Su trabajo fotográfico se caracteriza por la frecuencia de naturalezas muertas y el uso de placas de gelatina de plata, con el cual conseguía efectos de luz muy precisos, al igual que Moholy Nagy, reforzando como la geometría y la composición eran los principales generadores de belleza, y no los detalles superfluos y un poco aleatorios; las fotos no se esforzaban en captar hasta el último detalle de un objeto concreto para que no hubiese confusión alguna en su reconocimiento; es más, a veces las composiciones estaban desenfocadas, y solo se centraban en los campos blancos, negros y grises que generan los cuerpos al ser iluminados con distintas fuentes de luz. Los objetos no cobran una importancia relevante; solo han de tener simetrías muy marcadas o características. Así pues, no es extraño ver una piel de conejo, un huevo o un panel de madera en sus fotografías y nada más.





Obras de Peterhans. Las naturalezas muertas de objetos de marcada simetría y los efectos de luz son las principales características de su trabajo.